19 de noviembre de 2019, 19:05:04
Opinion


Juego de Reyes

Mariana Urquijo Reguera


En las barajas hay cuatro reyes, y a una que le gustan las timbas, se le da por preguntarse cómo es que conviven en paz esos reyes, pues en el imaginario colectivo donde hay un rey no caben más porque el rey es el que lo tiene todo y no comparte. Y como dice el refrán, a rey muerto, rey puesto; léase que no puede haber dos reyes simultáneamente porque sería motivo de luchas varias con todo tipo de peligros.

Así que ustedes me dirán como hace la baraja para tener nada más y nada mens que cuatro, unos armados, otro montado en el dólar y otro borracho. Se me da por pensar que esto de tener solo un rey es una mascarada, un cuento para infantes en el que ciertas manriontas hacen sus papeles y convencen al vulgo de que son vulgo y ellos son reyes. Mientras se entretienen con las figurillas, unos actuando y los otros acatando (al más estilo caverna platónica), los cuatro reyes gobiernan de verdad en la sombra. Estarán pensando que me introduzco peligrosamente en la teoría de la mano negra, de los poderes ocultos que gobiernan el mundo. Pues sí, ahí es donde quiero llegar. Aviso a navegantes.

El juego de reyes, habiendo simulado cierto tiempo que el rey marioneta era un rey entre aristócratas, luego un rey entre burgueses e incluso, un rey que guarda la soberanía nacional que reside en el pueblo, parece que ha decidido terminar con la representación y enseñar sus cartas. En los últimos tiempos se ha puesto de manifiesto con toda su obscenidad que el poder de las naciones, no ya el de los políticos de carne y hueso, sino el poder de la soberanía, se ha volatilizado. Los centros de poder se han disuelto entre marcadores de subidas y bajadas de valores en las bolsas. Ya nadie manda, ya nadie rige.

En el actual estado de cosas, mejor dicho, en el actual flujo de fuerzas, el juego de reyes es el juego del mercado, con el que, jugando y jugando, han volatilizado hasta las apariencias, dejando al descubierto que las soberanías nacionales son chistes de película de serie b.

Si hace casi 10 años la Fundación Botín planteó en la Residencia de Estudiantes un debate entre los sociólogos más importantes de nuestro tiempo (Anthony Giddens, Alain Touraine y Manuel Castells) bajo la pregunta, ¿quién tiene el poder, los mas media o la política? Hoy esta pregunta es hasta inocente y la respuesta es que el poder lo tienen los 4 reyes del mercado: los que trafican con armas, con drogas y sobre todo, con las finanzas.

Como piezas de dominó están cayendo los viejos (aunque no tan antiguos) estados europeos, mientras las empresas de amigos y enemigos en la sombra se cubren de oro haciendo entrar en crisis las modestas economías reales. Se llevan el botín de la deuda privada, ahora nacionalizada y ya pagada, endeudan a los estados y así se aseguran vivir de los intereses por otro tantos años. Un seguro de riqueza a largo plazo que ya probaron en Latinoamérica y que ahora han pulido para Europa.

Vieja Europa. Vieja y tonta, deja su sabiduría sólo por un interés: el pecunio que nada respeta, el pecunio que todo lo arrasa como si los 4 reyes fueran los ginetes del apocalipsis que allá donde pisan no dejan volver a crecer nada, cual Atila destada, un nuevo fantasma, esta vez destructor, recorre Europa. No dejarán testigos ni supervivientes. El sálvese quien pueda como en los tiempos de la peste ha logrado desbancar el colectivismo, la solidaridad y hasta la propia mascarada. Fin de la representación.
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es