13 de diciembre de 2019, 23:39:21
Los Lunes de El Imparcial

reseña


Salvador Rueda: La cópula


Salvador Rueda: La cópula. Introducción de Antonio A. Gómez Yebra. Clan. Madrid, 2010. 136 páginas. 17 €


Cuando se planteó la posibilidad de que Salvador Rueda entrara en la Real Academia, Armando Palacio Valdés se opuso indignado: “No puede ser académico alguien que ha escrito La cópula”. Ni que decir tiene que no tenía razón alguna y se dejó llevar por el título de la obra que, casi con toda seguridad, no había leído. Contó también con la enemistad de Valera, por su obra El gusano de luz (1889).

El poeta malagueño Salvador Rueda (1857-1933) fue el más importante del premodernismo español, época a la que no se ha prestado la atención que se merece. Fue también uno de los grandes introductores del movimiento modernista que habría de sucederle, mérito que se atribuyó en exclusiva Rubén a su llegada a España, lo que molestó a Rueda; y que agrupó en sus filas a Francisco Villaespesa, Isaac Muñoz y los dos hermanos Machado.

Rueda figura, con todo derecho, en la casi totalidad de las antologías poéticas. No compartiendo en absoluto sus postulados, Juan Ramón trata a Rueda con el máximo respeto y cariño, lo que demuestra una vez más su nobleza y hombría de bien. Manuel Machado le comparó con los mejores escritores de su época, como Benavente, Sawa, Valle Inclán y Rubén.

La cópula (1906) es una enjundiosa novela o, si se prefiere, un poema en prosa, tratamiento literario al que Rueda dedicó una buena parte de su producción. Incide, una vez más, en su interés por las relaciones amorosas y la sexualidad. En cuarta de portada se nos dice: “Rueda desarrolla en La cópula una fábula cuyos protagonistas son un hombre y una mujer, compendio de las fuerzas naturales, que se unirán sin malicia y con una intensidad cósmica. Su encuentro estará precedido de una serie de cópulas en que se han trenzando parejas de todas las especies, hasta terminar yaciendo ellos también sobre la Madre Tierra, al fin y al cabo, la gran procreadora”.

Editorial Clan inaugura con este libro su colección “Biblioteca de libros olvidados”. Gran recuperadora de la literatura del período de entreguerras, Clan edita desde hace tiempo libros maravillosos. El buen gusto editorial, que convierte al volumen en una pequeña obra de arte, se debe en gran medida a las excepcionales portadas, dibujos de interior y capitulares de Marina Arespacochaga, excepcional ilustradora. Próximamente, Clan anuncia la edición de dos obras más en esta colección que dirige José María Parreño, ambas de Luis de Oteyza, uno de los autores más interesantes del primer tercio del siglo XX: El tesoro de Cuauhtemoc y Animales célebres. Oteyza escribió excelentes libros de viajes y colecciones de anécdotas regocijantes como sus artículos diarios en El Liberal, agrupados con el título En tal día.

Terminamos felicitando a Clan por La cópula y esperando con impaciencia sus nuevas producciones.

Por Alberto Sánchez Álvarez-Insúa
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es