29 de noviembre de 2020, 0:31:43
América

El 1ero de enero le cederá el cargo a Dilma Rousseff


Lula se despide de ocho años de mandato en la XL cumbre del Mercosur


El Mercosur realizará este jueves y viernes su XL Cumbre, una cita cargada de simbolismo puesto que tendrá como sede a Foz de Iguazú, ciudad brasileña en la frontera con Argentina y Paraguay, y en la que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva se despedirá de los foros internacionales.


La cumbre se celebra también tres meses antes del vigésimo aniversario del Tratado de Asunción, que dio vida al Mercosur, razón por la cual Brasil, que tiene la presidencia semestral del bloque, quiere aprovechar la cita para promover iniciativas que profundicen la integración regional en todos sus aspectos, según la cancillería.

Dentro se esas iniciativas destacan el programa de consolidación de la unión aduanera, el plan estratégico de acción social y el estatuto de la ciudadanía, que deben ser aprobadas el viernes en la reunión presidencial.

Según anunció el martes el Gobierno brasileño, en esta cumbre el Mercosur también votará y aprobará la creación de un cargo de alto representante, que servirá para personificar al bloque y actuar como un "catalizador" entre los miembros.

Han confirmado su asistencia a la cita los presidentes de los cuatro países que integran el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), así como los de Bolivia y Chile, en calidad de asociados, y, como invitados, los de Guyana y Surinam, según la cancillería brasileña.

La cumbre será la despedida de Lula, que el próximo 1 de enero entregará la presidencia a Dilma Rousseff, quien este jueves participará en una cena ofrecida por el anfitrión a los mandatarios visitantes, en lo que será el primer contacto de la presidenta electa con sus vecinos suramericanos.

También, antes de la cena, Lula y otros jefes de Estado participarán en la clausura de la X Cumbre Social del Mercosur, que reúne a movimientos sociales interesados en la integración regional y que se han dado cita en Foz de Iguazú, una turística ciudad de la región conocida como Triple Frontera.

Para el Gobierno brasileño, la cumbre estará "cargada de simbolismo" porque, además de coincidir con el fin de los ocho años del Gobierno de Lula, ocurre "en una coyuntura francamente favorable a nuestras economías y al proyecto de integración regional", según el canciller Celso Amorim.

Ese proceso de integración tomó un impulso en la anterior cumbre, celebrada en agosto pasado en la ciudad argentina de San Juan, donde se aprobó el Código Aduanero del Mercosur y se lanzó el proceso de eliminación gradual del doble cobro del Arancel Externo Común (AEC).

Brasil, que el viernes cederá la presidencia semestral del bloque a Paraguay, quiere que a esos avances se sumen los proyectos de integración social y ciudadana que deben ser aprobados en esta ciudad.

El Gobierno paraguayo había amenazado en los últimos días con no asistir a la cumbre si el Sindicato de Obreros Marítimos Argentinos no levantaba el bloqueo de mercancías paraguayas en los puertos de ese país, pero el presidente Fernando Lugo confirmó ayer que el conflicto fue solucionado y que estará en Foz de Iguazú.

Los mandatarios también analizarán los avances de las negociaciones para un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea (UE) y la oferta que el Mercosur presentará en marzo próximo para tratar de concluir en el 2011 ese pacto que estuvo bloqueado entre 2004 y este año por las diferencias de intereses entre los dos bloques.

La reunión presidencial será precedida por una del Consejo del Mercado Común (CMC), órgano de carácter político del Mercosur formado por los ministros de Relaciones Exteriores y de Economía o Hacienda, que debatirán los asuntos que serán presentados el viernes a los mandatarios.

Los cuatro países del Mercosur forman un bloque económico con una población de 240 millones de personas y un Producto Interior Bruto (PIB) de 2,5 billones de dólares.

El Mercosur tiene acuerdos de asociación con Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. Este último país está en proceso de adhesión plena, pendiente sólo de que el Congreso de Paraguay apruebe su protocolo de adhesión, firmado en julio de 2006.
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