21 de julio de 2019, 17:47:14
Los Lunes de El Imparcial

reseña


Ricardo Baeza: La isla de los Santos. Itinerario en Irlanda


Ricardo Baeza: La isla de los Santos. Itinerario en Irlanda. Edición de Laura Baeza. Prólogo de Laurie-Anne Laget y Eduardo Hernández Cano. Igitur. Sevilla, 2010. 228 páginas. 22 €


“En verdad que no hay peor azote para una nación que un movimiento nacionalista, que sólo es el síntoma de agonía de una función natural suprimida”. La frase, citada por Ricardo Baeza en La isla de los Santos, pertenece a una de las más conocidas obras del célebre dramaturgo irlandés Bernard Shaw, La otra isla de John Bull. En los años veinte del pasado siglo, Irlanda atravesaba, tras la fundación del movimiento independentista sinn-fein y la sublevación fallida de 1916, uno de los momentos más críticos en su largo peregrinaje hacia la emancipación política. Cristianizada por San Patricio a partir de 431 y bajo dominio británico desde el siglo XII, en su territorio se fue desarrollando una lucha constante contra el feudalismo extranjero, cuyo sentimiento independentista se nutría de peculiaridades lingüísticas y religiosas y en la protesta frente a los terratenientes ingleses.

A semejante “atmósfera de fragua que se respira hoy en Irlanda” se desplazaba, entre septiembre y noviembre de 1920, como corresponsal del diario El Sol Ricardo Baeza (1890-1956), uno de los ensayistas y críticos literarios más cultos y agudos de su época, gran conocedor de los escritores europeos contemporáneos y traductor, entre otros, de D’Annunzio, Wilde, Ludwig, O’Neal, Dostoievski… Enrolado por cultura, tradición y familia –su esposa era de origen irlandés– a los problemas de la verde Erín, con el ardor de quien defiende una finalidad justa Baeza informaría al lector español, con humor nihilista y mirada grave, sobre la causa sinn-feinista y la cruel represión llevada a cabo por las autoridades británicas, en un marco de violencia organizada donde “imparcialidad, aquí, significa, fatalmente, pasión irlandesa”.

A la vez, deseoso de alivio en medio de aquel infierno terrestre, el autor efectuará un recorrido por la historia, el paisaje, las costumbres y leyendas de los principales campos y ciudades irlandesas: la poética y espiritual Dublín, la industriosa Belfast de la unionista región del Ulster o la decadente Galway, además de trazar la semblanza de los principales líderes sinn-feinistas y de las mayores glorias literarias del país (Swift, Shelley, Yeats, Shaw, con la sola ausencia, llamativa, de Joyce). Al recopilar en volumen sus crónicas, en 1930, Baeza incidiría precisamente en el carácter ante todo literario de su obra, cuando los acontecimientos posteriores habían derivado en la obtención de la autonomía por parte del pueblo irlandés –exceptuando los condados del norte– y la prosecución, despiadada, de la guerra civil entre dos nuevos bandos: irlandeses contra irlandeses, republicanos contra el Estado libre.

Tal insistencia en la naturaleza marcadamente literaria –aunque informativa– del libro, desmentida por la pulsión casi historiográfica de su estudio sobre el nacionalismo irlandés, respondía –como señala el sugerente prólogo que encabeza esta nueva edición– a una división más esencial del pensamiento de Ricardo Baeza sobre Irlanda en la que, junto a una fascinación evidente por su identidad cultural, aparece una creciente prevención ante las políticas nacionalistas que le llevaba a rechazar sus extremos, en consonancia con su internacionalismo cultural y templado liberalismo político, compartido con muchos intelectuales contemporáneos españoles que veían, además, en la situación irlandesa un claro eco de las aspiraciones nacionalistas de regiones como Cataluña. Igualmente, el rescate de esta obra permitirá al lector de hoy considerar problemas semejantes, todavía candentes, en el interior de nuestro Estado, además de descubrir el sentido liberal y la fina perspicacia de un escritor como Baeza.

Por José Miguel G. Soriano
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