13 de noviembre de 2019, 0:54:23
Opinion


No habrá cambio en Bielorrusia

Izabela Barlinska


El Presidente bielorruso Aleksandr Lukashenko ha ganado las elecciones por cuarta vez. Los observadores independientes han hecho un gran numero de comentarios críticos no sólo acerca de la imparcialidad de los votos, sino también sobre la campaña electoral. Durante los últimos 16 años, la OSCE y la UE no han reconocido ningunas elecciones en Bielorrusia, aduciendo que son falsas. La oposición, que tiene el apoyo de unos 30% de la población, ha convocado varias manifestaciones contra el fraude electoral. El gobierno ha respondido mandando la policía contra ellos.

Paradójicamente, la victoria de Lukashenko se debe en gran parte al hecho de que no llevó a cabo la transformación democrática cuando Bielorrusia había recuperado la independencia después de la caída de la Unión Soviética, sino que continuó con el sistema autoritario de estilo soviético.

Los bielorrusos, sorprendidos por la independencia, no supieron hacer frente a las dificultades de la transformación. El país se encontró con muchos problemas económicos muy difíciles: la industria había quedad obsoleta, faltaban alimentos, la corrupción se extendía por el país. No había ni una revolución ni una oposición fuerte. La gente buscaba estabilidad y depositó su confianza en Lukashenko, director de koljóz, quien, desde su victoria electoral en 1994, ha conseguido reforzar un sistema de poder autoritario.

El sistema económico bielorruso actual se llama oficialmente una economía de mercado socialmente orientada. El PIB ha crecido en los últimos años el 6% - 7% anual, pero se vive en un clima de miedo. La mayoría de las empresas son de propiedad estatal y los empleados tienen contratos anuales que pueden no ser renovados. Quiénes no se mezclan en la política y no aspiran a la libertad y los derechos civiles, pueden vivir cómodamente.

El futuro de Bielorrusia depende principalmente de la economía. Hasta ahora, Lukashenko ha sabido conseguir dinero tanto de Rusia como de la UE y el FMI, prometiendo llevar a cabo las reformas económicas y la transformación democrática. Sin ayuda externa, Bielorrusia caerá en una crisis que, a su vez, puede provocar un aumento de sentimientos contrarios al actual presidente. Quizás en las siguientes elecciones...
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