24 de junio de 2021, 10:27:44
Opinión


Diálogos europeos

Enrique Barón


El diálogo en forma de libro de entrevistas es un género literario vivo y directo que resulta especialmente útil para analizar y comprender el papel de los protagonistas de un acontecimiento histórico. Su valor no es explicar lo que pasó sabiendo como pasó sino examinar los hechos para ver como se `puede responder y mejorar “. No se trata , pues, de una charla de café y menos de una tertulia al uso. Requiere preparación, un esquema y una sistematización.

En el caso de la construcción europea, adquiere un sentido aún mayor en la medida en que se trata de un proceso en curso complejo y multiforme sin un Agora central. Desde hace más de medio siglo, es una nueva realidad que se va configurando en una tensión entre unión y desunión, federalismo e intergubernamentalismo, con sucesivos debates fundadores. Normalmente, las negociaciones de los Tratados se han hecho a puerta cerrada y han producido textos articulados sin actas, lo cual dificulta no solo la comprensión histórica del proceso sino incluso su mera lectura.

De hecho, el único debate público, con luz y taquígrafos, es el de las dos Convenciones – la que redactó la Carta de Derechos Fundamentales y la que elaboró el Tratado Constitucional-. Además, se produce en dos planos: el nacional en relación con Europa y el del marco institucional europeo. No tenemos un debate público parecido al de los “Federalist Papers” en el nacimiento de los Estados Unidos, aunque se haga en inglés. Si se desea que una propuesta tenga inmediato eco, lo mejor es conseguir que se publique como opinión en el Financial Times, lo cual genera un marcado sesgo economicista en un proceso político en esencia.

Por eso son especialmente recomendables dos libros de reciente aparición- e improbable traducción al castellano –: “ Unser Jahrhundert”, ( Nuestro siglo) una conversación entre Helmut Schmidt y Fritz Stern, `publicada por C.H.Beck,, 2010) , y el último libro de Tomasso Padoa Schioppa “ La veduta corta”, conversazione sul grande crollo della finanza. con Bela Romano (Il Mulino, Bolonia, 2009).

El primero es una lectura útil para una de las asignaturas pendientes en la UE actual: comprender a Alemania. Se trata de una conversación desarrollada entre Fritz Stern, un profesor emérito de Columbia University en NY nacido en Breslau de una familia judía convertida y asimilada que pudo emigrar a tiempo en 1938. Especialista de historia moderna de Alemania que resume en su autobiografía “Five Germanys I Have Known“. (Farrar, Straus and Giroux, New York 2006). El interlocutor es el ex Canciller Helmut Schmidt. Fiel al título, el contenido de las seis conversaciones a lo largo de tres días parte de la conciencia histórica para repasar los principales acontecimientos políticos, económicos y sociales del siglo XX desde una perspectiva alemana y norteamericana, con interesantes y abundantes referencias a políticos y pensadores.

Sin duda, el mayor valor de este diálogo es la preocupación muy presente el mundo alemán de “bearbeiten”, elaborar y procesar, sin apriorismos ni tabúes, su propia dramática historia en el siglo XX para reafirmar los valores fundamentales de su sistema democrático y su responsabilidad en la construcción europea, tema en el que Schmidt con su franqueza habitual se ha pronunciado con claridad este año criticando la falta de reflejos y la tibieza del gobierno alemán a la hora de hacer frente a la crisis financiera europea.

De especial interés resulta la referencia en la tarde del tercer día a España y Portugal,(p. 270 y ss.) en la que Schmidt parte del rapidísimo proceso de implantación de una democracia sostenible en España para señalar el error de la Casa Blanca en los años 70 por su escepticismo y temor a una posible evolución hacia regímenes comunistas en la península ibérica, a lo que Stern replica que el escepticismo era aún más marcado en el caso de Henry ( evidentemente, Kissinger, que no hay que olvidar hizo su tesis doctoral sobre la Santa Alianza y la España ingobernable), y Schmidt señala que se veía más peligro en Portugal “con sus extraños generales y almirantes”.

En el caso de España, Schmidt señala dos hechos: el país es mucho más grande y eel peso de una tradición franquista muy desagradable y muy arraigada .para considerar que un factor importante fue el Rey Juan Carlos ( “ ein Wunderbarkerl”), un tipo maravilloso) que proclamado por Franco en 1976 se puso a la cabeza de la resistencia el 23 F. Sobre el papel de solidaridad de la socialdemocracia lo considera activo en el terreno moral y financiero, ( compartido por la CDU democristiana) aunque limitado porque las cosas podían evolucionar en uno u otro sentido.

El ideal europeo jugó un gran papel en el proceso. Stern recuerda que la primera vez que visitó España en 1961 se quedó sorprendido por la importancia del pensamiento europeísta en la comunidad intelectual y universitaria.

Algunas de estas revelaciones tienen un indudable interés, aunque el hecho de no haber aparecido en Wikileaks les haya restado hasta ahora morbo.

“La veduta corta” o cortedad de miras, del recientemente desaparecido Padoa Schioppa se inscribe en su larga historia de militancia europeísta con rigor intelectual. Fue el autor en la Comisión Europea en 1982 del informe que defendía la Unión Económica y Monetaria para resolver el cuarteto inconsistente ( mercado común, movilidad de capitales, políticas monetarias independientes y tipos de cambio fijos) a partir de la trinidad imposible de Mundell. Su propuesta fue eliminar las políticas monetarias independientes a través de la moneda única y un Banco Central. El Informe Delors de 1989 desarrolló esta propuesta recogida en el Tratado de Maastricht.

Fue miembro del primer Consejo Ejecutivo del Banco Central Europeo hasta 2005. En 2006, Romano Prodi le nombró Ministro de Economía, en donde consiguió aprobar la financiaría de 2007. un riguroso presupuesto para poner orden en la Hacienda del país.

En paralelo desarrolló una activa labor de publicista en la que destacan “ The road to monetary union in Europe: the Emperor, the Kings and the Genies , (Oxford University Press, 1994), “Europe:the imposible status quo” (MacMillan, 1997), libro colectivo que hicimos con Jacques Delors y otros destacados europeistas, Europe, a civil power, The Federal trust , London,2004 y “The Euro and its central bank. Getting United after the Union”, MIT Press, Cambridge, Ma. 2004.

El libro no se limita a un análisis económico más de la crisis. Su tesis central parte de su raíz más profunda que hay que buscarla en la cortedad de visión. Para expresarlo, recurre a una cita de la Divina Comedia de Dante dirigida al que quiere sentarse en el tribunal para juzgar a una distancia de un millar de millas cuando su vista no alcanza más de un palmo. Para describir la crisis, el inicial adjetivo financiero se reveló como insuficiente rápidamente, y se extendió a su dimensión económica y social, y su dimensión política e institucional. “ En última instancia, el desastre hunde sus raíces en el terreno de la cultura, intelectual y antropológica: deriva de actitudes mentales, ideas y comportamientos convertidos en dominantes en nuestras sociedades.”

En su calidad de Presidente de Notre Europe, el grupo creado por Jacques Delors para pensar la unidad europea, dirigió nuestro Consejo anual en noviembre en Paris. Con su ascético aspecto y su fina ironía, nos expresó su preocupación por la situación de la Unión Europea, que sin ser responsable “podía convertirse en la víctima principal de la gran crisis actual. Paradoja que se debe al hecho de que la Unión está todavía, 60 años después de su fundación, en un estado intermedio entre la desunión y la unión que puede durar en condiciones normales pero no subsistir bajo la enorme presión de una crisis tan grave como la presente”. Su recomendación era esforzarnos en leer, no un futuro que está por escribir, sino la realidad con las obligaciones que impone, los caminos que nos cierra y los que nos abre.

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