27 de septiembre de 2021, 17:47:12
Opinión


La incompleta reforma del Tribunal Constitucional



El artículo 159 de la Constitución desgrana la composición de los doce miembros del Tribunal Constitucional: “cuatro a propuesta del Congreso por mayoría de tres quintos de sus miembros; cuatro a propuesta del Senado, con idéntica mayoría; dos a propuesta del Gobierno y dos a propuesta del Consejo General del Poder Judicial”. Lo cual lleva aparejada la necesidad de un insoslayable consenso entre las distintas fuerzas políticas a la hora de renovar a aquellos cuyo cometido ha expirado. De ahí la queja de la Presidenta saliente del TC, María Emilia Casas, durante el acto celebrado ayer en Madrid y que ponía fin a tres años de bloqueo. Algo, por lo demás, totalmente inaceptable, y que retrata a la perfección el escaso sentido de Estado de parte de la clase política española –para empezar, el partido del Gobierno.

La queja de la ya ex-Presidenta la avala la práctica totalidad de la comunidad jurídica, habida cuenta del despropósito que supone mantener a parte de un órgano tan importante como es el Tribunal Constitucional, en situación de cuasi interinidad por mor del intento socialista de “domesticarlo” –mientras el PP ha entendido también el mecanismo ideado por el constituyente como un sistema de cuotas políticas para nombrar a los más adictos, en lugar de los más idóneos. Pero esa misma ex-Presidenta fue la que se plegó a las cajas destempladas con que la despachó otra ilustre ex, María Teresa Fernández de la Vega, a propósito de la sentencia del Estatut. Bajo su mandato, han recaído sobre el TC sombras de politización que debieron desterrarse desde un primer momento. No fue así. Nunca el TC estuvo tanto en entredicho. Así pues, que reflexionen los partidos políticos acerca de su responsabilidad en esta cuestión, pero también más de uno y más de dos miembros y ex miembros del actual Constitucional.
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