18 de enero de 2020, 22:13:48
Opinion


Adiós, Gran Vía...adiós

Antonio D. Olano


Todo centenario tiene su fin y, como en el caso de la Gran Vía, podemos exclamar: “El centenario ha pasado… ¡Vivan los próximos cien años de la calle, símbolo de Madrid! Porque todo lo que deseamos entre nosotros ha de sufrir y gozar de un virus llamado evolución.

(A uno, que es muy ocurrente, se le ocurre que para los perdedores sean ganadores, imiten el caudillismo. ¿Qué si no solamente el Ferrol sino varias localidades más se bautizaron den su segundo y posesiva apellido “del Caudillo”, otros lugares como Paracuellos, renuncien a “del Jarama” para pasar a llamarse “del Carrillo”)?

La Gran Vía se resistió siempre, mayormente en su bellamente anárquica construcción, a las mudanzas. Primero nacieron los edificios de distinta arquitectura. Después aparecieron los teatros que pronto dejaron su estructura a los bancos. Los cines se hicieron dueños invasores de las restantes salas y a los teatros, hermanos pobres, fueron arrinconados. Los viejos cafés y nacieron desafiantes las cafeterías. Hasta que los ejércitos de las modas, modistos y demás paralelos negocios, lo arrasan todo para colocar sus carteles anunciadores de “Zara” den cuyo orteguiano imperio no se pone el sol. El apellido Ortega está destinado a triunfadores. Ortega (y y además Gasset), representa el talento, el bien pensar y escribir. Ortega (Domingo) debería adoptar el regio lema gabacho y real y aseverar: “el toreo soy yo”. Y el tercer Ortega, el del pret a porter, triunfa a dó vaya con sus poderosos modelos y trepa por las cucañas hasta alcanzar el premio. “la octava fortuna del mundo”

Uno, yo, ya está en la prolija mejor historia de la Gran Vía. mis relatos “La Gran Vía se ríe” ya consiguieron hacerse paso en los escaparates de “Espasa”. Además de concederme el primer premio literario del centenario de la Gran Vía llegó el escándalo. Dar a conocer historias de Franco, Picasso, Ava Gadrner, Dominguín, Churchil de, Che Guevara, Sartre, la Lloren, Dietrich. Brando, Garbo, Cantinflas, Lawrence Olivier, Grace de Mónaco el duque de Edimburgo, los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía, el matrimonio Kennedy, Fidel Castro, Joan Miró, Chillida, Tapies, Grandio, Abelenda, Tabernas y restoranes. El doctor Barnard torea en Marbella meses después de realizar en Ciudad del Cabo el primer trasplante de corazón. Otros magos de la cirugía: Cooley, Martines Bordiú, Rufilanchas.

Antonio el primer bailarín español que alcanzó la universalidad. Arturo Rubinsten Walt Disney, Luis Buñuel, Paul Casals, tres Papas, Salvador de Madariaga, Andrés Segovia, Gades, Paco de Lucia, Vicente Escudero, Bertold Brech e infinidad de personajes que el periodista no observa de pasada sino que consigue, como si fuesen cromos pegarlos en el álbum de profundas amistades. Un buen tráiler para unas futuras y próximas memorias.

Haber conseguido su amistad fue para mí “insólito cotidiano”, título que sirve nuestro periódico.”El Imparcial”.

Como he dicho al principio de esta crónica sobre mí mismo, viandante de la Gran Vía, el escándalo, siempre al servicio de una fidedigna información está servido. Mis editores del libro: Visionlibro.com Ya tienen en la calle la segunda edición de un libro que se agotó sin que diese tiempo a presentarlo un homenaje, utilizando el titulo de su columna periodística, a un gran periodista y escritor: Alfonso Sánchez. Y, también homenaje al autor de la portada de “La Gran Vía se Ríe” su nombre es el de Raúl Cancío.
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