19 de septiembre de 2021, 3:32:56
Opinión


El error de etiquetar políticamente al TC



La elección de Pascual Sala y Eugenio Gay como presidente y vicepresidente respectivamente del Tribunal Constitucional llega con un vicio de origen nada positivo: el calificativo de “progresistas” que ambos llevan aparejado. Conviene recordar que la politización del TC alcanzó su máximo apogeo durante el mandato de María Emilia Casas, con la sentencia del Estatut como telón de fondo. Sentencia de la que, curiosamente, fueron sus máximos defensores tanto la presidenta saliente como los actuales presidente y vicepresidente.

Nadie cuestiona la valía de Pascual Sala ni de Eugenio Gay. Ambos atesoran una dilatada experiencia jurídica, el primero en el mundo de la judicatura y el segundo, de la abogacía. Pero su significación política durante el larguísimo tiempo que tardó en dictarse la sentencia del Estatut arroja sobre ellos una sombra de duda razonable sumamente comprensible. De los errores se aprende y, echando la vista atrás, puede verse lo negativo que ha sido para la imagen de la justicia española el cúmulo de injerencias que la han salpicado. Así las cosas, quienes accedan a determinados puestos de relevancia deberían dejar de lado consideraciones políticas y dedicarse de lleno a su cometido profesional como juristas, para que no haya confusión alguna. Esperemos que esa sea, a partir de ahora, la línea a seguir por los nuevos miembros del TC.
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