19 de enero de 2020, 18:20:05
Opinion


Rebelión cívica en Túnez



La revolución ciudadana que acabó con el gobierno de Ben Alí en Túnez cobra más fuerza cada día. Ante la aquiescencia del ejército y los intentos de redención de la policía, los tunecinos se siguen echando a la calle para reclamar lo que les corresponde, y que les ha sido negado durante demasiado tiempo: ese mismo tiempo que ha estado el partido de Ben Alí en el poder. Un partido que, dicho sea de paso, hasta hace pocos días aún formaba parte de la Internacional Socialista, de la que ha sido expulsado quizá demasiado tarde.

Con todo, el caso tunecino tiene más de una semejanza con algunos de sus vecinos; Argelia, sin ir más lejos. Tiranía, corrupción, violación de derechos humanos y represión de toda protesta u oposición son una constante en la mayor parte del mundo árabe. Ese mismo mundo árabe que asiste ahora con suma preocupación al desenlace de los acontecimientos en un país donde no serán ni islamistas, ni los partidos de siempre ni poderes fácticos quienes decidan su futuro, sino la sociedad civil en su conjunto. Túnez está demostrando de lo que es capaz una ciudadanía hastiada de falta de libertad. Ojalá cunda el ejemplo.
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