23 de noviembre de 2019, 3:06:10
Sociedad

LA ONG CONTROLACLUB TRABAJA POR UN OCIO NOCTURNO SIN MOLESTIAS


La Ley antitabaco aumenta los decibelios en Madrid


Ha pasado algo más de un mes desde la entrada en vigor de la nueva Ley antitabaco y no sólo está provocando cambios en la forma de concebir la hostelería, que pasan por la instauración de las terrazas de invierno, sino que además ha traído nuevos problemas como el del aumento de los decibelios en las puertas de los locales a consecuencia de las continuas idas y venidas de los clientes para echar un cigarro. Por Miriam Carmona


Apenas pasan quince minutos de las diez de la noche en las cercanías de la madrileña calle de Guzmán el Bueno, es martes y al menos una veintena de jóvenes están a las puertas de un local bebiendo y fumando. No muy lejos, en la calle Ponzano, en pleno barrio de Chamberí, hay cerca de cinco personas, que charlan y fuman, en cada puerta de cada uno de los bares que pueblan esta vía.

Esta situación se viene dando desde que el pasado 2 de enero entrara en vigor la Ley antitabaco y se observa en todo Madrid. La situación es más llamativa si cabe en las zonas clásicas de ocio nocturno, como Huertas, Malasaña, Chueca o La Latina, donde hay bares de copas que abren hasta altas horas de la madrugada. La consecuencia: más ruido en la vía pública. En esencia, en aras del cumplimiento de la norma que no permite fumar en los bares y restaurantes ha aumentado y de forma notable el número de personas que salen de los locales a echar un cigarro, eso sin contar con la proliferación de las denominadas "terrazas de invierno" con las que los hosteleros intentan salvar sus negocios.

Fuentes de la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid han explicado a EL IMPARCIAL que “aún es pronto para valorar si ha aumentado el ruido debido a la Ley antitabaco” y de hecho han constatado que “las quejas en torno a este problema no han sufrido un incremento significativo”. En la ONG Controlaclub están de acuerdo con el Consistorio en que es pronto para analizar los efectos de la Ley, sin embargo, cuando pusieron en marcha su campaña “Diviértete sin molestar” –reconocen- “la nueva norma del tabaco les supuso un nuevo factor a tener en cuenta para luchar contra el ruido”.



El portavoz de la Controlaclub, Hugo Lacasa, ha explicado a este periódico en qué consiste su trabajo como mediador en la campaña anti ruido recientemente puesta en marcha en las zonas de ocio de Madrid. “La idea surge porque caemos en la cuenta que históricamente se ha puesto empeño en concienciar a la gente no beber y coger coche o el peligro de las drogas”, comenta Lacasa, sin embargo, “durante estos diez años de campañas los problemas relacionados con el ruido, es decir, los vecinales, jamás se habían tocado”.

El Ayuntamiento de Madrid sabedor de que en Madrid el ocio nocturno es muy importante internacionalmente decide contactar con Controlaclub en búsqueda de una solución intermedia que evite el ruido y no llegar a la que parecía la única alternativa: ir contra los locales con sanciones y cierres.

Fumadores en la puerta de un bar. Efe



Lacasa ha asegurado que “en Castellón ya llevan cuatro años con la campaña y los resultados han sido muy positivos”. En Madrid, la campaña se centra en las zonas más concurridas, es decir, en Chueca, Huertas, La Latina y Malasaña. Se trabaja a pie de calle con los locales para su correcta insonorización, con el tráfico rodado para evitar que los coches lleven la música alta y aparquen en doble fila, con el bullicio en la vía pública, con el botellón -que no sólo basta con la concienciación, pues es necesario el cumplimiento de la Ley que lo prohíbe- y por último, con un factor nuevo provocado por la Ley antitabaco. Una norma que aún no ha mostrado todas sus consecuencias, pero que según comenta Lacasa, “está conllevando problemas de ruido, que se intentan solucionar con concienciación, y también trae consecuencias negativas para los locales que ven cómo los clientes que salen a fumar son reclamados por “lateros” que venden bebidas, unas consumiciones que dejan de percibir los establecimientos”.

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