24 de enero de 2020, 12:55:13
Opinion


Lucía, diva divina

Antonio D. Olano


“Lucia, diva divina” se tituló un ensayo general para una biografía real de Lucía Bosé. Nacida para esa leyenda que es el amor y la gloria. Acaba de confesar, cumplir y decir, los ochenta años de edad. Las más jóvenes primaveras que se hayan cumplido nunca.

En sus aniversarios a las mujeres se les envían flores. A Lucia se le enviaron ovaciones cerradas, desde el principio a un continuará en el público, sus amigos, coreamos el “cumpleaños feliz”.

Y seguían saliendo, de su voz bien timbrada, de la voz de una mujer que quiso a ser cantante de ópera y que fue arrollada por la popularidad de una jovencísima “Miss Italia” que dejó a las puertas del preciado título nada menos que a Sofía Loren, después una de sus mejores amigas y a Gina Lollobrígida a la que las publicistas y un filme hicieron llamar “la más bella del mundo”.

Los caminos abiertos a una casi niña hacia la “Scala” de Milan no se los cerró más que nuevos éxitos. Lucia se conformaría, al renunciar al bello canto a seguir el camino del estrellato con mayúsculas (ella, Garbo, Taylosr, Sofía, Berman, Ava) y, en sus escasos minutos de silencios, poner banda musical a la vida que escogieron , y ella aceptó, para ella: la voz de María Callas.

Su voz, ¡Y su voz! Que domina como ninguna actriz consiguió hacerlo elevando la palabra escrita, levántate y habla, en la voz que reclama el verso a verso, estrofas de un poema, que desea hablar con voz humana para hacer escuchar sus sentimientos.

Lucia, poetisa o mejor poeta, de profunda calada, dejó sus propios poemas, precisamente en su aniversario, en su escenario, en su figura (pelo azul, vistiendo como modelo alguna nunca consiguió lucir, una enorme túnica blanca diseñada por Lorenzo Caprili. Solamente conocí y vi actuar. En un monólogo concierto, para “Juana de Arco”, a una actriz que llenase totalmente el escenario y la sala repleta de público: Ingrid Bergman.

Lucia recitaba poemas de Alda Merini, milanesa como ella, a las que llamaban “la Dane italiana”. Sus versos amalgamados con varias músicas, fueron interpretados por Valentina Cortese, cantados por Milva.

En uno de los teatros del madrileño “Círculo de Bellas Artes” Lucia nos presentó a Giovani Luti que cantaba a Alda Merini, desaparecida de la tierra hace aproximadamente un año. Seis músicos servían a un voz impresionante. Aunque todavía en la madura juventud, Luti ha resultado una grata sorpresa para todos sus oyentes, luego entusiastas de un valor ya contrastado en su país; pero casi desconocido en el nuestro.

La voz de Lucia, mágica, increíble y Lucia, era también acompañada por el piano, la cuerda, el metal, el grupo que mantuvo un equilibrio sobre el escenario.

Entre el público invitado al Duquesa de Alba y su habitual acompañante. Cayetana, goyesca, castiza madrileña y de vocación sevillana, es amiga de Bosé. Mantienen, después de muchos años, el pacto de amistad. ¡Bravo!

Y, presentes y emocionadas sus dos amigas del alma y con hermosa almas: Natalia Figuera y Machús Suances. Lucia, generosamente, me hace la tercera persona de esa trinidad amada. Los recuerdos de una vida vivida nos vienen a la memoria fiel en la fiesta más bella que nadie puede soñar.

Faltan, en presencia, Juan Pardo, al que una avería en su dentadura impidió acompañarnos. Y ese hijo rutilante, Miguel. Felizmente no milito en el periodismo de retrete las vanidades, de la frivolidad, de la idiocia que domina páginas, voces, pantallas. Nada puedo ni quiero explicar de aquello que se califica en el “Tenorio” como “pláticas de familia, de las que nunca hice caso”. Felizmente, pasa que no pasa nada.

Es larga la relación de los Dominguín- Bosé asistentes, que ayudaron a soplar las velas de un navío, Lucia, que navega viento en popa, a toda vela. Olfo, uno de sus nietos, uno de los mejores ángeles del museo, hoy silente, de Lucia Bosé fue el artífice de la calabriada. Hijas, nietos, formaban el grupo sublime de la corte más bella del mundo. ¿Qué les voy a decir, sin que me califiquen de presuntuoso, de mi propia familia?

Así en la tierra como en el cielo. ¿Tienen ventanas a nuestra calle los que habitan los espacios infinitos?. Supongamos que así .Mirador para el número uno, desde siempre y para siempre, mi hermano Luis Miguel. Y la pintoresca familia: Picasso, Dalí, Visconti, Don Marcelino, Gregorio López Bravo, Ava Gardner, Passolini, Essa de Simoni, Oriana Fallaci, Cocteu, Cau, Don Camilo, Gitanillo, Marita y Manuel Tamames. Don Marceino. Reme “la tata” llenándolo todo de amor y renuncia. Juntos aplaudiendo a la número uno.

Guardas cuidadosos de mi estabilidad Alberto Muñiz, “el tío Alberto” de la Ciudad de de lo Muchachos”.A nuestro lado Juan Carlos, “El Pera” uno de los ángeles caídos que volvió a levantar nuestro San Alberto. Pastora Vega y Juan Ribó, vuelve el pasado a mi presente..Es el futuro al que aspiro.

Se me olvidó mi condición de periodista. Perdón, lectores. Les entrego una sensacional noticia. ¡Exclusiva habemus! Lucia Bosé, Giovani Luti y sus músicos van a presentarse en la mayoría de los teatros españoles.

Se hace el silencio sonoro en este cumpleaños. Ha pasado un ángel.
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