17 de septiembre de 2019, 5:18:29
Opinion


CAMPS ABOFETEA A RAJOY

Luis María ANSON


Sin eufemismos. Sin tapujos. Sin veladuras, Francisco Camps ha tomado la calle de en medio. Ha abofeteado a Mariano Rajoy. Y se ha proclamado candidato por Valencia a las elecciones autonómicas.

Rajoy no está contra Camps. Anda a la espera de que el Tribunal Supremo siente o no al presidente valenciano en el banquillo de los acusados. Si fuera así, la deontología política exigiría apartar a Camps de la candidatura. Rajoy está actuando como debe hacerlo un presidente responsable. Camps, no. Camps no quiere perder la poltrona por el pellizco insignificante de unos trajes. El problema, sin embargo, no está en la insignificancia del cohecho, si es que se ha producido. El problema está en la mentira, si es que Camps aceptó los trajes y mintió al negarlo. Nixon se vio obligado a dimitir no por el Watergate sino porque mintió a la ciudadanía.

Francisco Camps es un político inteligente y capaz que mantiene una copiosa cesta de votos. Está claro que ganaría las elecciones sin problemas. Si el Tribunal Supremo no ve indicios de delito y no sienta en el banquillo al presidente valenciano, el camino quedará despejado para una nueva legislatura. Si el alto tribunal va adelante, Camps sería retirado de la candidatura por Génova. Por eso ha hecho muy mal abofeteando a Rajoy y proclamándose candidato, sin esperar a la decisión de su presidente. No es lo mismo para el líder del partido nombrar un candidato que destituir al ya proclamado para elegir a otro. Las espadas están en alto. Y existe regocijo general en el PSOE por el estruendo que ha levantado el bofetón de Camps a Rajoy.
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