7 de diciembre de 2019, 1:03:54
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¿Tienen futuro las revueltas en Oriente Medio y el Magreb?


Días tras día desde hace semanas, las instantáneas que llegan del mundo árabe recogen las multitudinarias protestas ciudadanas en pos de un cambio político y social. Mientras en Túnez y en Egipto las revueltas han logrado derrocar Ben Ali y Mubarak, otros países de la región ven cómo sus revoluciones no acaban de concretarse y la represión se recrudece por momentos. ¿Se hará paso la libertad en países como Libia, Yemen o Bahrein? ¿Qué futuro le espera a aquellos estados que consigan la ansiada democracia?


Dos meses después de que el joven tunecino Mohamed Bouazizi prendiera la mecha del cambio en el mundo árabe inmolándose como protesta contra el derrocado régimen de Zidi el Abidine Ben Ali, las multitudinarias manifestaciones demandando libertad y democracia han ido saltando de un país a otro por todo el Magreb y Oriente Medio.

Si bien es cierto que los levantamientos populares han logrado su objetivo en Túnez y Egipto, los expertos no acaban de ponerse de acuerdo a la hora de pronosticar si la ola de cambio en el mundo árabe logrará derrocar otros regímenes. A pesar de que las protestas se han trasladado a países en los que hacía décadas que no se registraban movilizaciones sociales como las de ahora, la represión que están ejerciendo los gobiernos de Argelia, Libia, Yemen, Irán o Bahrein para aplacar los levantamientos populares es mucho más dura y cruenta.

Álvaro Ballesteros, experto en Seguridad Internacional y Política Exterior y colaborador habitual de EL IMPARCIAL, no cree que las revueltas en Egipto y en Túnez hayan logrado su objetivo todavía y que sólo la perspectiva del tiempo y el cómo evolucionen sendos países en los próximos meses determinarán el grado de éxito de los levantamientos.

Todo lo contrario opina Mourad Zarrouk, profesor del Instituto de Estudios Árabes de la Universidad Autónoma de Madrid, que señala que "las protestas han iniciado un proceso de cambio irreversible que nos ha hecho pasar de una etapa a otra en la que el factor tiempo ya no es relevante". Zarrouk cree que no importa si las manifestaciones logran su objetivo “en un mes o en un año, la realidad es que ya no hay marcha atrás”.

Uno de los asuntos que más preocupa a la diplomacia internacional es saber qué régimen podría ser el próximo en caer. En este sentido, Ballesteros opina que "el régimen de Ali Abdullah Saleh en Yemen está en una posición más precaria que el de Mohamed VI en Marruecos o el de Bouteflika en Argelia”. Zarrouk está de acuerdo, aunque él sí añade al régimen argelino debido a que, según sus informaciones, "el jefe del Estado está muy enfermo y se multiplican los casos de corrupción entre las élites gobernantes que han incrementado el descontento de la ciudadanía".



¿Radicales en el poder?
La amenaza de que se instauren gabinetes de corte islamista radical en aquellos países que logren derrocar a sus gobiernos es un asunto que preocupa en Estados Unidos y Europa. En este sentido, Ballesteros señala que "los actores islamistas van a poner toda la carne en el asador para hacerse con las mayores cuotas posibles de poder dentro de los Estados de la región". Además, el colaborador de EL IMPARCIAL añade que "tenemos por delante un período de gran inestabilidad y Estados Unidos y la Unión Europea deberían empezar seriamente a coordinar sus políticas de cara a la región ante un desafío estratégico de dimensiones inimaginables hasta ahora".

Por su parte, Mourad Zarrouk cree que hay mucho mito en cuanto a la posibilidad de que grupos radicales se hagan con el poder. "Hay que distinguir entre movimientos islamistas que quieren participar en el juego político democrático y aquellos que se valen de la violencia para lograr sus objetivos, como Al Qaeda o colectivos afines", apunta el profesor del Instituto de Estudios Árabes. "Es imperativo que los primeros participen en las próximas elecciones, porque dejarlos de lado puede radicalizar las bases de los terroristas y dejar la puerta abierta a los grupos violentos", añade el profesor Zarrouk.

Cuestionado sobre las posibles consecuencias en materia de seguridad geopolítica, Ballesteros, experto en la materia, no dudó en señalar que "la situación en la región y las consecuencias globales a medio y largo plazo afectarán directamente a Occidente y muy directamente a los países europeos del Mediterráneo". Además, el colaborador de EL IMPARCIAL afirma que "no creo que veamos a corto plazo la instauración de regímenes plenamente islamistas, pero sí es claro que los sistemas dictatoriales tradicionalmente apoyados por Occidente en la región darán lugar a gobiernos muy débiles políticamente donde los grupos islamistas irán paulatinamente expandiendo sus ámbitos de poder y control”.

Otro de los aspectos a tener en cuenta es que Occidente puede no estar interesado en que todos los movimientos populares que están teniendo lugar triunfen debido a los intereses implicados en la región. "Para Francia, España o Italia, es esencial apuntalar los regímenes en Rabat, Argel, Trípoli o Beirut porque sus intereses en esos países son importantísimos (energía, negocios, inmigración), mientras que EEUU necesita reforzar una salida pro occidental a la crisis en Egipto y reforzar al Ejecutivo jordano para certificar cierta seguridad a Israel", apunta Ballesteros.

Sea cual sea el camino que tomen las manifestaciones en el mundo árabe, lo que sí han logrado los revolucionarios es que su voz se escuche en las más altas esferas y que el miedo a la represión se disipe. Tal y como reconoce el profesor Zarrouk, "no me da miedo el comportamiento del pueblo, me da miedo la forma de actuar de un gobierno árabe acorralado".
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