10 de diciembre de 2019, 18:13:18
Opinion


Los desmanes de Gadafi



De entre los distintos lugares del mundo árabe que viven estos días pendientes de sus respectivas revoluciones, el caso de Libia es el que adquiere tintes más dramáticos. De momento, se estima que hay más de doscientos muertos, y se teme que la cifra aumente en los próximos días. Ello es así porque Gadafi reprime con morteros y tanques a aquellos conciudadanos suyos que, de modo pacífico, se manifiestan para pedir reformas democráticas en su país. Un país que el excéntrico tirano lleva gobernando de forma despótica desde hace más de cuarenta años, haciendo del nepotismo y la corrupción sus señas de identidad.

Si bien es cierto que la comunidad internacional no debe perder detalle de cuanto acontezca en el mundo árabe, debería prestar una especial atención a Libia. Y es que, a diferencia de gobiernos como el tunecino y sobre todo el egipcio, con una actitud bastante aceptable en el concierto exterior, el régimen libio apoyó abiertamente -y aún hoy lo hace, aunque de forma más velada- al terrorismo internacional; hay dolorosos ejemplos en el pasado que así lo atestiguan, como el atentado de Lockerbie o los numerosos campos de adiestramiento de terroristas diseminados por todo el país. Cabe también preguntarse dónde están ahora tanto la Liga Arabe como la Alianza de Civilizaciones. La masacre del pueblo libio bien merece su atención.
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