13 de diciembre de 2019, 2:51:02
Economía

gadafi amenaza con cortar el suministro y rusia tensa las relaciones con la UE


Preocupación mundial por la escalada de precios del barril de petróleo


Mientras Gadafi amenaza con cortar el suministro, la escalada del precio del barril de petróleo continúa (ya supera los 120 dólares) y algunos analistas pronostican que superará los 200 dólares si la crisis en Oriente Medio golpea también a Argelia, lo que se traduciría en "escaseces severas" y subida de precios. Para empeorar las cosas aún más, las relaciones entre Bruselas y Moscú se han vuelto a tensar por la política energética de la UE orientada a reducir la dependencia de las importaciones.


La preocupación sobre una escalada del precio del crudo ha disparado las alarmas en todo el mundo. Esta misma tarde, el líder libio, Muamar el Gadafi, en un mensaje de audio transmitido por la televisión estatal, ha vuelto a amenazar con cortar el suministro de petróleo si no paran las protestas. "Si los ciudadanos no van a trabajar se cortará el suministro de petróleo", ha asegurado el dictador libio.

Por su parte, los analistas alertaron este jueves de que una escalada de la crisis de Libia podría incrementar el precio del petróleo hasta superar los 200 dólares por barril e indicaron que los precios del petróleo pueden llegar a máximos en las próximas semanas si la crisis de Oriente Medio golpea también a Argelia, ya que se reduciría la capacidad de los suministros de petróleo y gas hasta niveles de la Guerra del Golfo.

El precio del petróleo Brent volvió a dispararse esta mañana y rozó los 120 dólares/barril por primera vez desde agosto de 2008, mientras que ayer cerró en 111,25 dólares, un incremento del 5,17 % con respecto al cierre de la jornada anterior.

El nivel marcado hoy ha sido el más alto que registró el petróleo en los últimos 30 meses, según recordaron los analistas de Goldman Sachs, quienes añadieron que los cortes del suministro podrían conllevar "escaseces severas" de este producto en el mercado y como consecuencia, un alza "significativa" de los precios.

Desde Barclays, sus analistas recordaron que desde la crisis de Egipto, el precio del petróleo se ha incrementado, pero que la postura desafiante del líder libio Muamar el Gadafi, ha levantado los miedos del mercado.

Solo la puesta en marcha de medidas para sustituir la producción perdida por parte de los productores más importantes, calmaran los mercados, concluyeron.

Rusia mueve ficha
Mientras los expertos en el sector se llevan las manos a la cabeza ante lo que se avecina si se cumplen los peores pronósticos, algunos, como Rusia, aprovechan la situación para intentar hacer caja. La política energética orientada a reducir la dependencia de la Unión Europea de las importaciones, en especial de Rusia, volvió hoy a tensar las relaciones entre Bruselas y Moscú, en un momento en el que los precios del petróleo se disparan por la inestabilidad en el Magreb y Oriente Medio.

El primer ministro ruso, Vladímir Putin, afirmó que la subida del crudo constituye una "amenaza grave" para la economía de todo el mundo y negó que Moscú esté interesada en "un crecimiento excesivo de los precios", en unas declaraciones al término de una reunión con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso.

"No hay nada bueno" en esta subida de los últimos días, recalcó Putin, quien aseguró que si ya estuvieran en marcha infraestructuras de suministro como los gasoductos South Stream y Nord Stream "habría menos riesgos para Europa" y los precios no habrían subido tanto.

Putin criticó duramente la política energética europea, en concreto el último marco legislativo aprobado -el llamado "tercer paquete energético", de 2009- y advirtió de que si su puesta en marcha se realiza de manera "completa y mecánica" provocará una subida de precios en el mercado europeo.

La normativa en cuestión fuerza la separación patrimonial de las actividades de producción, transporte y comercialización e incluye salvaguardas para evitar que las redes caigan en manos de compañías extranjeras, en lo que algunos denominaron "cláusula anti-Gazprom", en alusión al monopolio energético ruso.

El primer ministro ruso consideró también que la legislación europea "contradice el acuerdo marco entre la UE y Rusia" y perjudica a las empresas rusas que operan en el mercado europeo, ya que favorece la "confiscación de propiedad".

Barroso, por su parte, defendió las medidas europeas y aseguró que "no son discriminatorias", pues simplemente "exigen a las compañías extranjeras, no sólo rusas, que acepten las mismas normas que la UE exige a sus propias empresas".

"Creemos que el 'tercer paquete' es compatible con las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y con los acuerdos bilaterales" con Rusia, añadió.

El líder del Ejecutivo de la UE explicó que en vista de las profundas diferencias que ambas partes mantienen en torno a este punto se mantendrán nuevos contactos a escala técnica para aclarar los términos de aplicación de las medidas y tener en cuenta las preocupaciones rusas.

Bruselas y Moscú, que celebraron hoy la reunión de mayor envergadura a escala ejecutiva mantenida hasta ahora, trataron también la entrada de Rusia en la OMC y avanzaron en la renovación del acuerdo base que regula las relaciones bilaterales.

Barroso señaló que la UE apoya el ingreso de Rusia en la OMC y confió en que las negociaciones puedan concluir "pronto". Putin, por su parte, destacó los beneficios que tendría para los europeos que sus socios rusos formasen parte de dicha organización.

El nuevo acuerdo marco, que debe sustituir al actual de asociación y cooperación que data de 1997, se refiere a cuatro espacios de cooperación: economía; libertades, seguridad y justicia; seguridad exterior, e investigación científica y educación.

En materia de derechos humanos, Bruselas aprovechó el encuentro para insistir en la necesidad de que Rusia respete el Estado de derecho y las libertades fundamentales de sus ciudadanos.

"Se trata de un compromiso compartido y esperamos que Rusia lo respete", comentó Barroso, quien también se refirió a la posible exención de visados entre ambos bloques, una reclamación rusa, y confió en que las negociaciones sobre esta cuestión avancen si se demuestra "buena voluntad".

Para Putin, el régimen de visados constituye "un verdadero obstáculo para la inversión y las relaciones comerciales".

El encuentro de hoy, en el que estuvieron presentes 13 ministros rusos y 23 de los 27 comisarios europeos, así como la jefa de la diplomacia de la UE, Catherine Ashton, permitió también aprobar una resolución conjunta de condena al uso de fuerza contra los manifestantes en Libia.
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