23 de enero de 2020, 16:44:33
Deportes

el accidente de kubica abre el debate


¿Por qué un futbolista no puede escalar una montaña?

Diego García

El grave accidente sufrido por Robert Kubica durante la disputa de un Rally ha desempolvado la polémica en torno a la libertad de los deportistas para realizar deportes extremos. Renault, que no incluyó una cláusula prohibitiva en el contrato de su piloto, ha defendido la devoción del piloto por este tipo de competiciones. Sin embargo, la mayoría de clubes e instituciones deportivas blindan su proyecto con estos condicionantes contractuales. Los equipos no contemplan la asunción de ningún riesgo extradeportivo que condicione el devenir de sus inversiones pero, ¿es razonable que los deportistas hipotequen una etapa de sus vidas por un contrato en la élite?


La vida y la carrera deportiva de Robert Kubica sufrieron un giro inesperado en el pasado mes de febrero. El prometedor piloto polaco estrelló su coche durante una carrera celebrada en Génova. Las consecuencias: fractura en mano, codo y pierna derechos, amén del adiós a la temporada, ya que los médicos han fijado el plazo de recuperación plena en un año. Pero esta nefasta noticia cobró rápidamente un cariz particular. Lo peculiar del asunto es que el accidente se produjo en un rally y Kubica no conducía un monoplaza de Renault –su escudería de Fórmula Uno-, sino un automóvil Skoda preparado para competir en este tipo de carreras.

Tras evaluar el estado del piloto polaco y comprobar que su vida no corría peligro, la escudería francesa se apresuró a ofrecer todo su apoyo al conductor predilecto para la temporada que arrancará finalmente en Melbourne. La situación provocó que las optimistas expectativas sobre el prometedor año automovilístico que se auguraban para Kubica y Renault, se diluyeran al instante. Ante el inminente descalabro del proyecto deportivo, el universo de los monoplazas se preguntó si la institución gala había permitido la participación de Robert en aquel rally, poniendo en juego su seguridad y la estabilidad de toda la organización.

"Robert está autorizado a hacer estas cosas porque le llega del corazón. Para él, competir en ralis es vital, es su equilibrio”. De este modo aclaró la postura de Lotus-Renault su director general, Eric Boullier. “Sabíamos los riesgos pero no queríamos un robot como nuestro piloto”. El mandatario francés justificó la decisión de la escudería aludiendo a la "salud mental" de su piloto. La libertad de actuación primó sobre los intereses corporativos del equipo. El contrato firmado con Kubica no incluía cláusulas que le prohibieran participar en deportes de riesgo, concepto que sí figura en la mayoría de acuerdos con conductores de la parrilla automovilística.


La tesis defendida por el jefe de Renault choca con la gran mayoría de instituciones deportivas que compiten en la élite. Sin embargo, la disposición de la escudería gala parece comulgar más con los esquemas de los propios deportistas, que no siempre aceptan sin rechistar prohibiciones en relación a su devenir diario a costa de un buen contrato. Nani Roma, campeón del Dakar en la categoría de motos y candidato al título en la especialidad de coches, ha explicado a El Imparcial su postura en relación a las cláusulas prohibitivas: “Hay deportistas que dejan de hacer muchas cosas por su deporte y eso hay que pensárselo bien antes de firmar”. El piloto catalán expresa su comprensión hacia la posición de los clubes pero argumenta su discurso en favor de la teórica responsabilidad inherente al deportista. “En el último contrato que tuve con BMW no me dejaban jugar al fútbol porque consideraban que era muy peligroso. Creo que se puede hacer todo siempre que haya seguridad. Hacer cosas distintas viene muy bien para despejar la mente, y te puede venir bien para preparar la carreras”.

Sin embargo, el concepto de responsabilidad no representa el mismo sentido en relación a los deportistas para uno de los analistas de Fórmula Uno más prestigiosos de este país. Raúl Romojaro nos explica que “por un capricho se ha ido al traste una temporada que podía haber sido la mejor de los últimos años de Renault. Es su trabajo y su profesionalidad debe estar por encima de los gustos personales”. El periodista considera razonable la actitud de la escudería francesa tras el accidente de Kubica. En su opinión, el piloto no debe sufrir sanción alguna por parte de la organización gala, pero “muchos equipos han aprendido la lección y se han dado cuenta que estas cosas pueden ocurrir”. La participación del polaco en ralis es “un riesgo excesivo” ya que “los pilotos tienen un espíritu competitivo y no van despacio ni a comprar el periódico”.


La postura de los equipos e instituciones deportivas de la otra vertiente deportiva del motor parece diversa. Ernest Riveras, referente de la retransmisión televisiva de motociclismo en España, nos describe la relación entre las escuadras y sus pilotos. "Es más habitual que a la mayoría de deportistas les prohíban ir en moto que a los motoristas les prohíban hacer algo del mundo del motor, porque lo utilizan para encontrar sensaciones -el motocross es muy parecido a rodar en mojado-". Riveras nos recordó el percance que tuvo Valentino Rossi la pasada temporada y la ausencia de represalias que tomó su equipo, de hecho, "el director del equipo Suzuki se rompió la pierna haciendo motocross". El periodista comparte con Raúl Romojaro el condicionante de la elevada competitividad de los pilotos, incluso en un entrenamiento. "Jorge Lorenzo se hizo daño en el dedo porque se picó con Checa en un entrenamiento. Estaban entrenando pilotos de mucho nivel y de varias disciplinas, y todos quieren ganar".

El conflicto relacionado con los devaneos de los deportistas en otras disciplinas más arriesgadas no es exclusivo del mundo del motor. Uno de los deportes que ejecutan las cláusulas “anti-riesgo” con mayor vehemencia es el fútbol. Antonio Sanz, ejecutivo de una de las agencias de representación de deportistas más ilustres en España, Bahia Internacional -que trabaja con futbolistas de la talla de Fernando Torres-, nos expone su visión en torno a la actitud sus representados con respecto a los acuerdos: “Los jugadores no se oponen a firmar en sus contratos porque un futbolista profesional no se puede plantear hacer cualquier actividad en la montaña o un deporte extremo”. En relación al dilema entre la libertad del deportista y la seguridad de la entidad, Sanz argumenta que “las sociedades anónimas deportivas desean protegerse ante cualquier eventualidad, no es una cuestión de libertad profesional y sí de asumir los mínimos riesgos posibles”.

En otros deportes, las condiciones contractuales resultan similares a las descritas por Antonio Sanz. El Team Movistar de ciclismo, liderado por el mítico Eusebio Unzué, ha asegurado a El Imparcial que todos sus corredores han firmado un contrato con las prohibiciones mencionadas -deportes extremos y de motor-. Además, nos han explicado que no existen episodios de “desobediencia” por parte de sus ciclistas y tampoco les ha sido necesario incidir en este tema. Sin embargo, este último diagnóstico refleja cierta divergencia con respecto al caso futbolístico, ya que sí se tiene constancia de situaciones que comprometen la fidelidad a estas cláusulas por parte de jugadores, según asegura el ex representante y periodista José Antonio Martín “Petón”.

El accidente sufrido por Robert Kubica durante la disputa de un rally en Génova ha remarcado la importancia de las cláusulas “anti-riesgo” en los contratos de los deportistas de élite, sea cual sea su disciplina. Los clubes tratarán de cerrar cualquier resquicio contractual que permita a sus asalariados practicar actividades extremas, pero, ¿deberían disponer de su tiempo de vacaciones como se les antoje o tienen que pagar el precio de su contrato también en su periodo vacacional?
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