19 de septiembre de 2021, 4:33:05
Mundo

Tras el asesinato del único ministro cristiano de Paquistán


"Muerte a los no musulmanes"


El asesinato de un ministro cristiano por "cristiano" y por "blasfemo" nos da una idea del nivel de intolerancia religiosa y violencia de Paquistán. El padre Miguel lleva 9 años viviendo allí y nos cuenta su experiencia y su punto de vista sobre la situaciónd el país. Por Carlos Sentís


El pasado 3 de marzo Shahbaz Bhatti, el ministro para las Minorías de Paquistán, fue asesinado por querer modificar una ley islámica que castiga todo comentario despectivo hacia Mahoma y la profanación del Corán con penas de cadena perpetua, o incluso, con la pena de muerte. Cualquiera puede matar a un blasfemo porque “ningún buen musulmán debe tolerar la blasfemia” y se le otorga el paraíso a los que defienden a Mahoma.



El padre Miguel se muestra terriblemente preocupado ante las consecuencias negativas del asesinato de Bhatti, único ministro cristiano del Gobierno y principal freno del extremismo religioso en Paquistán. Habla del sentimiento de impunidad de aquellos que se consideran auténticos musulmanes y de la discriminación y el peligro creciente al que están expuestas las miniorías del país. El miedo se adueña de sus vidas ya que están constantemente amenazados de muerte, y el asesinato de Bhatti es prueba de que van en serio. “La única mujer que llegó a primer ministro en Paquistán (Benazzir Bhutto) fue asesinada. El único ministro cristiano en el Gobierno también ha sido asesinado. ¿Qué futuro le espera a la minoría que no quiere abrazar el Islam? ¿Y qué ocurre con los millones de musulmanes que viven en constante miedo de ser asesinados en atentados terroristas?" En 2010 se registraron 2.113 ataques insurgentes, terroristas o de corte sectario, que acabaron con la vida de 2.913 personas e hirieron a otras 5.824, según la Agencia Efe.



La vida de Miguel corre peligro. Dirige el internado con jóvenes cristianos más grande del país. Cada día es testigo directo del odio religioso y la violencia contra las minorías. En casi 9 años de misión en Paquistán, Miguel ha vivido numerosos episodios de violencia y discriminación. Recientemente, el centro de la Comunidad salesiana en Quetta fue atacado por individuos armados con fusiles Kalashnikov que advirtieron: “La próxima vez, cortaremos en pedazos a los extranjeros que encontremos”. Hace unos meses Miguel recibió una carta del Ministerio de Educación que le informaba de que su centro era objetivo de Al Qaida y le urgía a reforzar la seguridad con escáneres en las puertas, tenía que elevar los muros, traer perros policías y contratar más personal de seguridad (ya tienen tres guardias armados en la puerta del colegio). Una carta que, por cierto, se vio obligado a firmar para exonerar al Gobierno de responsabilidad en caso de que algo malo ocurriera.



El aumento del nivel de violencia e intolerancia hace que la situación del país sea cada día más insostenible. El padre Miguel estaba acostumbrado a vivir bajo leyes injustas que discriminan a los cristianos y favorecen a los musulmanes “auténticos”, como las normas de acceso a la Universidad o la ley de la blasfemia que le ha costado la vida el ministro Bhatti. Pero reconoce que este es el Paquistán más difícil en el que ha vivido nunca. “Algo está cambiando en esta sociedad y muy deprisa... hay muchas más mujeres vistiendo el hajib en la calle, los programas islámicos se han multiplicado en la televisión nacional, se ha desatado una despiadada “caza de brujas” contra los extranjeros porque nos ven como posibles espías de Estados enemigos como India o Israel, se lanzan proclamas como “Paquistán para los musulmanes” o “Muerte a los no-Musulmanes”…

El movimiento pro Islam de Paquistán se ha ido extendiendo como una plaga de manera silenciosa: todas las mezquitas se están renovando y se hacen muchas nuevas. Se ve a los clérigos musulmanes conduciendo coches de lujo en la ciudad... los radicales campan a sus anchas con total impunidad y la población se vuelve cada vez más intolerante y retrógrada. Los fundamentalistas se están aprovechando de esta situación y seguirán haciéndolo. ¿Hasta dónde pueden llegar? Miguel lo tiene claro: “Hasta donde se les deje”.



Mientras tanto, los procesos que están teniendo lugar en el mundo islámico pueden tener una importancia crucial en el devenir del mundo. Muchos consideran que podrían servir para establecer regímenes democráticos y frenar la expansión del fundamentalismo islámico, otros, sin embargo, temen precisamente el ascenso de los radicales, que podrían aprovechar la situación de descontrol para hacerse con el poder en algunos países. Miguel cree que existe un riesgo muy grande de que se produzca la consolidación de regímenes “aún más opresores y letales”, y que en esta clase de situaciones “todo se reduce a una carrera donde impera la ley del más fuerte o del más violento”, y ahí, dice, “los fundamentalistas siempre llevan las de ganar”.

Sus palabras no son esperanzadoras y critica la actitud de Occidente ante todos estos acontecimientos. “Si no somos capaces de estar unidos y defender lo que es nuestro, la presión del fundamentalismo, que está dispuesto a asesinar a tantas personas como sea necesario para lograr sus objetivos, puede acabar con la civilización occidental. La filosofía griega cederá el paso a la filosofía islámica y la Verdad Eterna será ahora vista desde la tradición de al-hikma al-khalida o desde la de al-hikma al-laddunyyah. El Derecho Canónico será suplantado por la Ley Civil Islámica o Sharia…” “Tenemos que defender nuestros ideales y nuestra cultura para plantar cara al extremismo islamista que tiene en su punto de mira a prácticamente todo el mundo: China, Filipinas, Australia, América Francia, Reino Unido, África, Rusia… y, como no, España.”



El Gobierno paquistání necesita apoyar a Occidente, algo que resulta cada vez más difícil a medida que se consolida el poder de los radicales y el triunfo de las ideas fundamentalistas. La noticia del asesinato de Bhatti ha privado a las minorías de representación en el Gobierno y ha dejado claro que en Paquistán, todo aquel que no sea musulmán está permanentemente amenazado de muerte. Lo que no significa que tu seguridad esté garantizada por el hecho de serlo, ni mucho menos.

La situación de Paquistán empeora a gran velocidad y los cristianos y miembros de otras minorías en el país viven bajo la perpetua amenaza del terrorismo y la intolerancia religiosa. Varios misioneros han abandonado ya el país. La presión era demasiado grande. Pero Miguel no se rinde. “Saldré de aquí degollado, pero no dejaré de luchar por esta gente”.

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