17 de noviembre de 2019, 8:43:34
Mundo

terremoto en japón


La lucha por enfriar el reactor número 3


Las autoridades japonesas luchan a brazo partido para intentar enfriar el reactor número tres de la central nuclear de Fukushima-1. Hasta el momento se han utilizado camiones cisterna militares con cañones de agua y helicópteros.


Durante el jueves, los intentos más significativos por refrigerar la Centra Daiichi se han centrado en el reactor 3. A lo largo del día, se han usado camiones cisterna militares con cañones de agua y helicópteros. Los helicópteros han hecho cuatro pases sobre el reactor y han arrojado unas 32 toneladas de agua. El gobierno japonés calcula que son necesarias unas 50 toneladas diarias para mantener la temperatura del reactor bajo control. Las labores tuvieron que ser suspendidas por la radiactividad.

Un avión espía no tripulado Global Hawk norteamericano ha realizado varias pasadas sobre la central para recoger información de su estado. Por otro lado, varios U-2 han estado tomado imágenes aéreas de la zona para ayudar al gobierno japonés a determinar la estrategia de los trabajos de rescate.

El reactor 3 se ha convertido en la principal fuente de preocupación. Hay dos razones para ello. la primera, es que dicho reactor usa un combustible diferente al de los demás reactores. En vez de óxido de uranio recubierto de zirconio, sus barras de combustible estan formadas por una mezcla de óxidos de uranio y de plutonio, conocida como “mox”. Una nube radiactiva producida por la combustión o explosión de este componente sería mucho más peligrosa que una formada por la combustión de óxido de uranio solo.

Otro foco de preocupación: las barras de combustible almacenadas en la central
En algunos países, como Alemania o China, las barras de combustible nuclear usadas se almacenen fuera de las centrales (en contenedores especiales en Alemania, en un silo en el desierto de Gansu en el caso de China). En los Estados Unidos y en Japón, sin embargo, las barras ya usadas se almacenan en piscinas dentro de los edificios de los reactores. Cada reactor tiene una media de 500 barras de combustible de unos cuatro metros de longitud. En los reactores dañados hay unas 1.500 barras activas. Además de estas barras, la central acumula otras 11.000 barras ya usadas pero potencialmente activas. Solo en el reactor 4 hay más de 6.000 barras usadas con problemas de refrigeración. Normalmente estas barras usadas están también refrigeradas, pero se sabe que en los reactores 3 y 4 su temperatura ha subido. Aunque generan menos calor espontáneo que las barras en uso, si no están refrigeradas son susceptibles de entrar en proceso de fisión y de llegar a fundirse. La fusión de las barras de combustible forma una lava capaz de deshacer el acero y el hormigón de las vasijas del reactor. En su camino por el subsuelo, puede provocar una explosión si se encuentra con agua, creando una nube radiactiva.

Algunos efectos
Las autoridades rusas han declarado la alerta en su territorio más cercano al archipiélago nipón. Tanto en Japón como en los países cercanos la atención se centra ahora en los servicios metereológicos y las componentes de los vientos de la zona. Por el momento, dominan los de componente Sudoeste, por lo que, de darse una nube radiactiva, esta avanzaría hacia el Océano Pacífico. Las autoridades norteamericanas han detectado ya señales de radiactividad en la costa californiana aunque con una intensidad mínima.

En Tokio empieza a producirse el éxodo de extranjeros. Los servicios diplomáticos comienzan a pensar en resituar sus oficinas en el país. Alemania, por ejemplo, ha cerrado la embajada de Tokio y ha trasladado sus operaciones a Osaka. Es previsible que, de agravarse la situación, el gobierno japonés haga planes similares para algunas de sus oficinas.
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