4 de diciembre de 2021, 17:09:02
Cultura

Crónica cultural


[i]¡Indignaos![/i] (Destino), por Stéphane Hessel


Destino publica el manifiesto ¡Indignaos!, de Stéphane Hessel, con prólogo de José Luis Sampedro. Milan Kundera, último escritor en incorporarse a los autores de la prestigiosa colección de La Pleiade. Toulouse Lautrec, en el Museo de Arte de Atlanta.


¡Indignaos! es el grito que lanza el filósofo Stéphane Hessel (Berlín, 1917) que hace unos días presentó en Barcelona y en Madrid un pequeño manifiesto que ya está recorriendo los países. “Cuando algo es inaceptable, hay que reaccionar”, piensa Hessel, alemán de nacimiento pero que eligió a De Gaulle y a la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial, fue deportado a un campo de concentración del que consiguió huir y participó, en 1948, en la redacción de la Declaración de los Derechos Humanos. Su pequeño gran libro busca despertar la conciencia de la juventud que no debe aceptar, sumisa, la dictadura de los mercados financieros que crean cada vez mayor diferencia entre los más ricos y los más pobres. Contra eso, la juventud debe levantarse, debe indignarse y hacerse resistente, como lo fue él mismo con apenas veinte años. Su segundo argumento de peso es el mal que le estamos haciendo al planeta.

Y el tercero se refiere a la violencia. Incita a que la juventud intervenga, se levante contra la opresión que existe en numerosos países como Israel, Palestina o el Congo. Una juventud que en las revueltas árabes ha pasado a ocupar el primer plano mediático (sobre todo en Internet y gracias a las redes sociales) pese al velo de la censura y que debería ser el ejemplo a seguir en Europa.

Milan Kundera está siendo, estos últimos tiempos, otro gran protagonista. El escritor, checo de nacimiento pero nacionalizado francés, acaba de integrar la prestigiosa lista de autores cuyas obras publica Gallimard en la colección de la Pleiade. Es muy raro que un autor vivo vea su obra en dicha biblioteca. El autor de La insoportable levedad del ser ha reunido en dos tomos de más de mil páginas cada uno, en papel de biblia con su característica letra tipo garamond a cuerpo 9 y vestida por una tapa cubierta de oro fino, lo que ha llamado su “obra”, que no es, en absoluto, su obra completa, sino un selección supervisada por el propio autor. Kundera, que escribe desde mediados de los años 90 en francés, ha elegido quince obras entre las que encontramos La broma, El vals de despedida, La insoportable levedad del ser o La inmortalidad; una obra de teatro, Jacques y su amo; y ensayos como El arte de la novela o los Testamentos traicionados. El escritor checo se une así a la estela de autores como André Gide, Jean Paul Sartre, Eugène Ionesco o el etnólogo Claude Lévi-Strauss, que entró en 2008. En la colección existe una Antología bilingüe de la poesía española y dos tomos sobre Don Quijote de la Mancha, traducidos por Jean Cassou.

Para terminar, vayamos hasta Atlanta, cuyo museo de arte expone más de ochenta grabados, carteles y dibujos de Toulouse-Lautrec y sus ilustres colegas. Sus dibujos simbolizan el cambio de siglo en Francia, cuya capital vio crecer las exposiciones universales que luego dejaron monumentos como la Torre Eiffel, el comienzo de la clase media y la creación de los grandes bulevares.
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