22 de noviembre de 2019, 16:31:59
Opinion


La mala digestión nuclear de Fukushima



Japón tardará mucho en reponerse de la terrible catástrofe que supuso el binomio terremoto-tsunami, y que arrasó un tercio del país. A día de hoy, uno de los asuntos que más han preocupado a la opinión occidental, a pesar de su escasa incidencia hasta el momento, sigue siendo el estado de la central nuclear de Fukushima. Sus niveles de radioactividad distan mucho de estar bajo control, pese a los esfuerzos de las autoridades niponas. Unas autoridades a las que ya hay quien acusa de incapacidad para gestionar la catástrofe, sin tener en cuenta que las dimensiones del desastre en cuestión habrían colapsado cualquier otro país –como ha sido el caso de Haití, no hace mucho. Es verdad que siempre se pueda hacer más y mejor, pero sería injusto infravalorar los esfuerzos de Japón no sólo tras la catástrofe que generó la alarma nuclear, sino antes de que todo eso pasara.

Las centrales nucleares japonesas se contaban entre las más seguras del mundo. De hecho, Obama y Angel Merkel ordenaron de inmediato revisar su política nuclear para adaptarla a los parámetros nipones, señal inequívoca de que las cosas se habían hecho bien. Japón es el único país donde las centrales nucleares se construyen para soportar terremotos de 7,5 grados; un terremoto de esta graduación es ya de por sí muy importante. Además, cuentan con un sistema de apagado automático ante eventualidades como la del pasado 11 de marzo. Así las cosas, de las 55 centrales nucleares niponas, sólo en la de Fukushima ha habido problemas de consideración. Y por si esto fuera poco, ni uno solo de los miles de muertos que ha habido ha tenido nada que ver con el tema nuclear.

Resulta evidente que ahora no es demasiado popular defender la energía nuclear, pero convendría separar lo que es un incidente puntual ocasionado por uno de los mayores desastres naturales de los últimos tiempos de la tónica general. Y esa tónica general refleja normalidad, seguridad y utilidad, conceptos que deberían estar más presentes en el debate energético.
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