13 de noviembre de 2019, 18:31:36
Opinion


Políticos: No sabe no contesta

Mariana Urquijo Reguera


Berlusconi no sabe lo que significa la igualdad ni el proxenetismo. No tiene tiempo y no contesta a las invitaciones de los jueces, pero si puede encajar en su agenda una visita a la Universidad para decirle a las chicas que con lo guapas que son, son dignas de participar en sus orgías. ¿Para qué animar a los estudiantes a formarse y a ejercer sus profesiones para hacer una Italia más libre, más rica y más igualitaria, por ejemplo? No, es mejor que sean 'velinas' y que cumplan su destino de ser observadas, deseadas y poseídas. Eso es la mujer para Berlusconi, y de lo demás, ni sabe ni contesta.

Rajoy no sabe lo que significa corrupción ni entiende el término Gürtel. No tiene tiempo ni de ponerse al día ni de involucrarse en algo tan estructural en una organización como es la aplicación de un código ético. No sabe de conceptos ni de personas, ya que hasta olvida a los chivos expiatorios que el partido que dirige puso en la picota hace unos meses para realizar una catarsis y despojarse de culpa en la opinión pública pero sin hacer demasiada pupa a los amigos. Tampoco sabe ni contesta lo que se lleva el de la tesorería, instalando la ficción de que “para los dos duros que se mueven en los partidos”, la tesorería la puede llevar cualquiera, es decir, “se la puede llevar el que la lleva”.

Camps no sabe no contesta. No tiene claro lo que significa pagar las propias compras, no tiene claro ni sabe lo que significa mentir pues en su burbuja de realidad “el jefe siempre tiene la razón”, haga lo que haga, diga lo que diga, es solo un deseo siempre buscando su satisfacción pero utilizando los presupuestos de todos los valencianos. Y el que tenga envidia que se rasque, que él no se inmuta, y si lo hace es para llamar a algunos de sus amigos. ¡Nunca vi político con más “amigos” que se echen flores en tantas sesiones parlamentarias nacionales y regionales! Pero cuando le convocan los tribunales, ni sabe, ni contesta.

No saber ya decía Sócrates en boca de Platón, era ser un ignorante, pero sus implicaciones eran mucho más profundas porque no saber significa que no se puede actuar bien. Si no sé qué es la verdad, no puedo buscarla ni saber cuando miento y cuando no; si no sé qué es la corrupción, tampoco podré saber cuándo me corrompo; si no sé lo que es la ética, tampoco sabré cuando actúo bien o mal. Esta ignorancia se traslada por tanto al ámbito de la acción y para ello Sócrates no pensó que fuera la solución internar a estos descerebrados en cárceles, sino en escuelas. Tampoco parece que estos políticos valoren lo que es la formación y el trabajo así que de alguna manera los podemos desahuciar. El problema subsiguientes es que nos quedaríamos sin políticos ni política (o quizá no sea un problema...). Creo que es la única idea tranquilizadora que se me ha pasado por la cabeza esta semana.... uf, comienzo a respirar aunque sea a través del polvo africano que aumenta la “no”-contaminación en Madrid.

Concluyo así lo que es un secreto a gritos: la política nada tiene que ver con la ética, es un ámbito de la pura economía donde lo que está en juego es una porción del pastel del capital, y no el ejercicio de la soberanía depositada democráticamente en unos representantes que miran por el bien común.
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