24 de septiembre de 2021, 3:14:23
Opinión


Un juez en apuros

Juan José Solozábal


Todo lo relacionado con el juez Garzón, desde hace mucho, aparece inevitablemente en una nube de estrépito y desmesura. Es el antimodelo del juez clásico en que pensara Montesquieu, el juez “mudo” limitado a una labor casi mecánica de aplicación de la ley. La actitud de Garzón de ordinario no ha parecido corresponder a la de alguien con una idea del derecho reactiva o correctora, desde ese punto de vista, por tanto, modesta, sino más bien a la de un magistrado empeñado en grandes causas con una visión transformadora o activista de la justicia. Recuerdo la estupefacción que me produjo una afirmación reiterada de una fiscal de la Audiencia Nacional muy próxima al juez Garzón en una entrevista en el añorado programa de Iñaki Gabilondo en CNN Plus hace unos meses, según la cual el juez era una de las personas que a través de su acción jurisdiccional se había propuesto “cambiar el mundo”. Sin duda esta labor, pensé, es más propia de la profesión política, como tal discrecional y abierta, que la de alguien dedicado a la tarea, limitada y vinculada, de asegurar el cumplimiento de las leyes.

Como se sabe en estos momentos el magistrado al que nos referimos está a punto de sentarse en el banquillo, después de haber sido suspendido en sus funciones jurisdiccionales, acusado de prevaricación, por haber, supuestamente, interceptado arbitraria e ilegalmente las comunicaciones de tres detenidos con sus abogados defensores. Son muchos los que, sin necesidad de mencionar su intento de abrir una causa general contra el franquismo, relacionan los apuros del juez con los importantes intereses que ahora, como siempre, ha enfrentado su actuación : en este caso concreto se trataría de una reacción mediata, y bien curiosa, pues el magistrado instructor del Tribunal Supremo, ideológicamente está más cerca de la izquierda que del partido político que ampararía la trama Gürtel que perseguía al juez Garzón cuando incurrió en la conducta por la que ahora se le va a juzgar.

El asunto es más complicado de lo que parece. Primero efectivamente hay un ruido mediático que puede dificultar las condiciones de imparcialidad en que debe de celebrarse el juicio y que han de asegurarse a toda costa, defendiendo hasta que el Tribunal Supremo no dicte sentencia la presunción de inocencia del juez procesado. En segundo lugar, no debe olvidarse que la intervención por el juez de las comunicaciones, se hizo de acuerdo con el fiscal, y que el juez Pedreira sucesor de Garzón en el caso Gürtel, ha avalado la prórroga de las escuchas, cuya anulación como prueba no contó en el Tribunal de Madrid con la conformidad del magistrado que se ocupó del caso. Este debate tal vez restará visos a la imputación de arbitrariedad de plano sin la que la acusación de prevaricación es difícilmente sostenible, dejando en el aire la afirmación del juez instructor del Supremo de que Garzón sacrificó el derecho de defensa de los acusados ante el rédito mediático del éxito de la investigación que había que asegurar a toda costa.

Deseo de verdad lo mejor para el juez Garzón. Apunto solo dos cosas: estoy seguro que nuestro sistema judicial le garantizará un juicio justo, pues no dudo de la independencia e imparcialidad del Tribunal Supremo y considero asimismo que el procesamiento del juez refuerza la legitimidad del Estado de derecho, al mostrar que nadie está en nuestra forma política por encima de la ley, mucho menos los encargados de su observancia. Pero sobre todo creo que este episodio servirá para rescatar la modestia de la labor jurisdiccional de aplicación del derecho: las grandes causas, el deseo de hacer justicia, no nos libera de la escrupulosidad de la observancia del detalle de las formas, que es lo que son las garantías procesales. Si se infringen estas se derrumba el sistema constitucional de la justicia y volvemos al gobierno de los hombres sobre el de las leyes. Retrocedemos entonces sin remisión, pues no hay justicia sin derecho.

El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2021   |  www.elimparcial.es