30 de noviembre de 2020, 18:25:29
Cultura

crónica cultural


[i]Los perros y los lobos[/i], de Irene Némirovsky (Salamandra)


Los perros y los lobos, nueva novela de Irene Némirovky, la autora de Suite Francesa, y La Europa clandestina, de José M. Faraldo (Alianza), un ensayo sobre los movimientos de la Resistencia a través de los países europeos contra la invasión nazi y soviética entre 1938 y 1948.


Nadie, ni siquiera sus hijas, se imaginaron que publicar un libro inédito de su madre muerta en Auschwitz en 1942 iba a tener el más mínimo interés para los lectores del siglo XXI. Y, de repente, cuando se publicó Suite Francesa, de Irene Némirovsky (1903-1942), en pocas semanas se situó en la lista de los libros más vendidos. Némirovsky no solo resultaba ser un testigo ejemplar de su tiempo, la Segunda Guerra Mundial, sino una magnífica autora. A los pocos meses, se convirtió en la primera escritora fallecida en recibir el Premio Renaudot, en 2004. En España fue galardonada con el premio de los Libreros y su éxito fue total. Best seller también en Italia y en Alemania.

A partir de entonces se han ido publicando con regularidad las novelas que Némirovsky había publicado de por vida pero que habían caído en el olvido. David Golder (1929), El baile (1930), El ardor de la sangre, El maestro de almas

Todas ellas retratan a la sociedad judía que emigra a Francia, donde la familia de Némirovsky tuvo que residir después de abandonar Kiev, huyendo de la Revolución Rusa. Su estilo es directo, realista, mordaz con la humanidad en general y con el pueblo judío en particular. No solo su físico sino su carácter aparecen descritos con todo tipo de señales. ¿Son seres humanos o animales los que se dejan al descubierto sus pasiones de esa manera?

En España se publica estos días Los Perros y los lobos (1940), a mi entender la mejor obra de Némirovsky después de Suite Francesa. Relata la historia de Ada Sinner en Kiev y luego en París, enamorada de Harry Sinner desde los ocho años, un chico rico, judío del barrio alto de la ciudad y que, para colmo, se llama como ella. Dos seres de una misma procedencia, físicamente parecidos, con la misma historia y el mismo apellido, pero que les separa un mundo difícilmente franqueable, el del dinero. Cómo se parece el perro al lobo, se nos dirá.

Némirovsky no escribe un relato de amor sino un libro en el que se mete psicológicamente en la piel de unos personajes movidos por la codicia, el desengaño, la soberbia y la ambición. El amor no existe prácticamente en la novela, salvo el que guarda Ada como un hada mágica en un mundo de salvajes. No hay que ayudarse los unos a los otros, por miedo a que el pobre te acabe adelantando en la escala social. Ni siquiera hay amor familiar, nos demuestra Némirovsky, hasta que lo descubrimos en las últimas páginas. La novela es magistral.

Y, para no desviarnos de la época de Némirovsky, me gustaría nombrar el ensayo La Europa Clandestina, Resistencia a las ocupaciones nazi y soviética (1938-1948), de José M. Faraldo, una investigación rigurosa y muy interesante sobre las resistencias que se movilizaron a través del viejo continente contra la invasión alemana. El libro se abre definiendo el concepto de “resistencia” como fenómeno histórico, para luego acercarse a los diferentes grupos de resistencia que se organizaron en distintos países, desde Alemania, a Austria, Checoslovaquia, Polonia, Francia, etc. Al final del ensayo, Faraldo se acerca a la vida cotidiana de los opositores. Un ensayo que recupera la valentía del hombre ante regímenes totalitarios.
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