16 de septiembre de 2019, 22:15:44
Opinion


AGUIRRE ABOFETEA A RAJOY EN LA MEJILLA DE CAMPS

Luis María ANSON


Mariano Rajoy no ha sido capaz de embridar a Camps. Contrito ante la rebelión de Cascos, ha preferido dejar hacer al presidente valenciano. Camps ha impuesto al partido lo que le convenía a él. Prefiere enfrentarse a las acciones judiciales desde la presidencia del gobierno valenciano. Rajoy ha tragado.
Esperanza Aguirre, no. En una insólita declaración ha afirmado ante la opinión pública que en su candidatura no figuran imputados. La bofetada que la presidenta madrileña ha propinado a Mariano Rajoy en la mejilla de Camps ha soliviantado las aguas mansas de Génova. La indignación entre los dirigentes populares es general. Aguirre, sin embargo, permanece impávida, satisfecha de la actitud tomada que robustecerá su crédito ante la opinión pública a costa de hacer más vulnerable a su partido. Aguirre sabe que en el entorno de Rajoy no tiene nada que hacer. Sabe también que, convertido el líder popular, en presidente del Gobierno, muy poca atención puede esperar de él. Así que ha jugado todas sus cartas a la victoria en Madrid y a esperar lo que diga el futuro.
Con Aznar no hubieran sido posibles ni las maniobras de Camps ni las impertinencias levantiscas de Aguirre. Con Rajoy, ya vemos lo que está ocurriendo. El líder popular, sin embargo, es hombre de colmillo retorcido. Agazapado tras Dolores y Soraya en su despacho de Génova, esperará a que caiga la fruta madura de Moncloa para poner en su sitio a los rebeldes ocasionales. Al tiempo.
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