18 de octubre de 2019, 21:02:28
Gente y tendencias

BODA REAL BRITÁNICA


Lo mejor y lo peor del enlace real, en cuanto a estilismos


En toda boda que se precie, hay asistentes que deslumbran por su acierto y elegancia, otros por su originalidad y otros, por desgracia para ellos, siempre se llevan la nota de peor vestidos. En el caso de la boda entre Guillermo y Catalina fueron las primas del príncipe las que se llevaron "el cate" con sus diseños más propios de Lady Gaga que de dos miembros de la familia real.


Entre un ir y venir de tocados y pamelas multicolores, donde todos y cada uno de los invitados han respetado y seguido a raja tabla el riguroso protocolo que manda la tradición, solo una estrella ha brillado con luz propia. Ella, embarazada de seis meses, es la mismísima mujer de David Beckham, quien con uno de sus diseños, ha llegado a lo más alto del listón.

Un bosque encantado dentro de la Abadía de Westminster ha sido testigo directo de un alucinante desfile de sencillez, sobriedad y elegancia de atuendos que no han parado de sucederse uno detrás de otro por la alfombra roja que conducía a la iglesia donde el Príncipe Guillermo y Kate Middleton se han unido en matrimonio.

Dejando a un lado el vestido de novia, el look escogido por la Princesa Letizia y la elegancia de la Reina Sofía, ahora toca analizar los estilismos de las demás invitadas. Entre un colorido despliegue de exuberantes modelitos, tan solo una ha sido capaz de coronarse con el título de mejor vestida. La elegida es Victoria Beckham.

La cantante convertida en diseñadora, embarazada de seis meses, ha sido una de las primeras en llegar al evento. Acompañada por su inseparable marido, con el que iba perfectamente conjuntada, la ex Spice Girl ha lucido uno de sus propios diseños.

La mujer del futbolista ha elegido un sofisticado vestido en azul oscuro casi negro, con escote barco y caída al bies, lo suficientemente amplio para no mostrar su secreto mejor guardado: su avanzado estado de gestación. Victoria ha completado su look con un increíble mini tocado, de Philip Treacy, situado a la altura de la frente, con estrella incluida, y una larguísima cola de caballo postiza, más unas altísimas plataformas nada recomendables para su estado.

Por su parte, David Beckham ha encarnado el papel de auténtico icono de estilo masculino. Con chaqué, corbata gris perla, chistera en mano y condecoración con la distinción de caballero británico otorgada por la Reina Isabel II, el deportista no se ha separado del lado de su mujer, ganándose así los elogios como pareja más elegante de la Boda Real.

MUCHA SENCILLEZ Y POCO RIESGO
Empezando por la propia Princesa de Asturias y la Reina Sofía, los estilismos de las invitadas al enlace real del siglo XXI se han caracterizado por la sobriedad y la simplicidad. De hecho se ha echado en falta algún que otro atrevimiento a la hora de sacar a pasear por la alfombra roja las mejores galas del armario.

Quizá, lo más arriesgado del enlace real haya sido el color escogido por la Reina Isabel II de Inglaterra, ahora más conocida en Twitter como la Reina pollo, quien decidió vestir de amarillo, por Angela Kelly, en la boda de su nieto. Y es que, aunque este tono es símbolo de mala suerte en nuestro país, en el Reino Unido significa todo lo contrario.

Los demás estilismos se mueven en una línea de sobriedad y sencillez llamativas. Empezando por Carole Middleton, madre de la novia, quien lució elegante y discreta de Catherine Walker en azul pastel y terminando por Camilla Parker Bowles, quien optó por Anna Valentine como diseñadora de un atuendo en color champagne, de seda y abrigo bicolor en degradé bordado a mano. La hermana de Kate, Pippa, que ejerció de madrina de honor, se enfundó en un precioso vestido blanco, de corte sirena, que marcaba su finísima silueta.

Victoria de Suecia, Charlene Wittstock, Zara Phillips y Máxima Zorreguieta tampoco resaltaron por sus elecciones. La primera, de color salmón; la segunda, en gris perla; la tercera de gris plateado y la última, en tono maquillaje con transparencias, han sido los looks reales que tampoco han causado furor.

Tara Palmer-Tomkinson, una auténtica it-girl británica, presentadora y modelo, escogió un estilo look monocolor compuesto por un traje de escote barco combinado con larguísimos guantes, clutch, tocado y zapatos, todo en azul klein.

Finalmente, las esposas de los ministros británicos también estuvieron a la altura de las circunstancias. Por un lado, Samantha Cameron, mujer del primer ministro David, apareció con un sencillo vestido en azul turquesa, de manga corta y complementos en naranja, mientras que la esposa del viceprimer ministro Nick Clegg, la española Miriam González se atrevió con un traje blanco cubierto por una fina capa de transparencia negra y envuelto en pequeños topos. Pero lo más llamativo de su atuendo fue su gran tocado en rojo pasión.

LAS HIJAS DE SARAH FERGUSON NO SABEN CÓMO LLAMAR LA ATENCIÓN

Pero como en todo este tipo de eventos no todo va a ser políticamente correcto, siempre hay alguien que pone la nota discordante. En esta caso, fueron las primas del Príncipe Guillermo quienes dejaron claro que lo suyo no es el buen gusto por la moda.

Con tocados muy al estilo Lady Gaga, Eugenie y Beatrice de York acudieron a la Boda Real de Inglaterra, encarnadas en las mismísimas hermanastras de Cenicienta, con horrorosos atuendos. Sin duda, la peor parte se la llevó Eugenie, la hija mayor del Príncipe Andrew y Sarah Ferguson, gran ausente del enlace.

Con un look azul floreado, de estampado cortinero y tocado de plumas, dejó con la boca abierta hasta al último de los asistentes. Y es que el modelito no le hacía justicia a la joven Eugenie.

Mientras tanto, su hermana, un poco más acertada, optó por un modelo entero de color nude, con falda plisada y abrigo atado a la cintura que combinó con un estrambótico tocado del mismo tono. Sintiéndolo mucho, las dos primas de York se han ganado a pulso los títulos de peor vestidas de la boda de Guillermo y Kate.
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