17 de septiembre de 2021, 21:52:52
Opinión


Entre el Escila y el Caribdis

Víctor Morales Lezcano


La realidad de una concurrencia entre naciones es evidencia que no gusta ser reconocida. El gran puerto de Tánger (Med-Tánger) -nada que ver con el romántico de los colonistas e ingleses “tangerómanos” de antaño-, emerge como un estratégico complejo de muelles, almacenes, grúas y parques de contenedores digitalizados en las mismísimas aguas del Estrecho.


Junto a su vera, surge ahora el proyecto -más que en ciernes- de una base naval marroquí en Ksar Seghir, a sólo unos 20 km. de distancia de Ceuta.


Ésta es la segunda base naval de Marruecos en su vertiente mediterránea: la otra fue inaugurada hace más de treinta años en aguas de Alhucemas, tan cargadas de historia ribereña. Es decir, situada a poniente de Melilla, y ello por no mencionar el pretendido puerto comercial ubicado a poniente de la Ciudad Autónoma.


Ahí van los datos nudos de tónica infraestructural. Trascender de ellos para ver al final a un vecino inquietante, no me parece buen principio para la reflexión. Tampoco propongo interpretaciones de buenismo al uso. Solamente, quizá, quepa un toque de atención hacia el tema de Gibraltar. ¿Seguiremos acatando la sentencia jurisprudencial romana del quieta non movere? ¿Deberíamos, por el contrario, propiciar esferas de connivencia hispano-marroquíes para encontrar fórmulas que faciliten el aterrizaje suave en el secular contencioso en el Estrecho?


No me parece que quepa considerar otra aproximación a la realidad que se avecina gradualmente para incertidumbre de los responsables de tomar decisiones, prever estrategias y hacer prevalecer el destello inteligente por cima de las improvisaciones chapuceras. Y si no, al tiempo.
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