18 de septiembre de 2021, 21:27:23
Cultura

crítica de cine


Midnight in Paris: Woody Allen juega con el carisma del pasado


Es la primera vez que la película que abre el festival de Cannes se estrena simultáneamente en las salas de cine francesa; por eso, Midnight in Paris, es, además del último trabajo del imprescindible Woody Allen, un acontecimiento de tintes históricos para uno de los festivales cinematográficos más importantes del mundo.


También en España se acaba de estrenar esta comedia coral, otra más del director norteamericano, y también otra más lejos de su adorado Manhattan, con la que vuelve a explorar en los complejos sentimientos románticos de sus personajes, a través de diálogos cargados de chispa, afortunadamente bastante más frescos y divertidos que los de la olvidable cinta “Vicky, Cristina, Barcelona”. Y vuelve también Allen, en esta ocasión, a tirar de conocidos actores como Marion Cotillard, Kathy Bates, Michael Sheen o Adrien Brody, para que acompañen a su protagonista, Gil, un exitoso guionista de Hollywood que decide, de repente, dejar su cómoda y desahogada vida en California para vivir el sueño de todo artista: pasar una temporada de bohemia en París, rodeado de otros artistas y dedicado en cuerpo y alma a su arte, en este caso, a escribir una novela.



Sólo que Woody Allen ha querido rizar el rizo y no sólo permite a su protagonista, interpretado por un Owen Wilson tan histriónico como le exige el papel, vivir la poética experiencia en la Ciudad de la Luz, sino que, además, le da la curiosa y atractiva posibilidad de viajar en un elegante y viejo Citroen, a la misma hora en la que Cenicienta perdió su zapato, a las épocas pasadas de más relumbrón parisino, como los años 20 o la Belle Epoque Durante esas excursiones nocturnas, Gil deja en el hotel a su novia, a quien da vida Rachel McAdams, y a sus sufridos suegros, que empiezan a estar convencidos de que su futuro yerno ha perdido definitivamente la poca sesera que tenía o, sencillamente, que está teniendo una aventura con alguna guapa francesa, de modo que se verán obligados a contratar a un detective que les saque de dudas. Claro, que no va a ser fácil eso de seguir a uno que se pasa las noches viajando al pasado y viviendo en él las experiencias que no consigue encontrar en el presente.

Porque en su otra vida, la nocturna, Gil, militante convencido de que los tiempos pasados siempre fueron mejores, está acompañado de personajes mucho más interesantes, sin duda, que los de su vida presente. Lógico, se trata de sus ídolos, personajes que siempre ha admirado y de quienes ahora se hace amigo para compartir pasiones artísticas y juergas nocturnas, como Dalí, Picasso, Hemingway o Buñuel. Una locura surrealista que sirve al genial director para hacer un extenso homenaje a la capital francesa, a la que convierte en la otra protagonista del filme rodado en el verano de 2010 y que, además, cuenta con una atracción especial: ver a Carla Bruni, la cantante, modelo y esposa de Nicolas Sarkozy, interpretando un pequeño papel como guía del Museo Rodin, en lo que ha sido su esperado debut como actriz.
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