26 de enero de 2020, 16:55:55
Opinion


Un cierre de campaña atípico



Ayer se celebraban en toda España los mítines de una campaña electoral marcada por dos acontecimientos inesperados, el primero menos que el segundo: la concurrencia de Bildu y el movimiento 15-M, con la Puerta del Sol como centro de operaciones. No deja de ser significativo que sean dos hechos externos en lugar de propuestas novedosas lo más significativo de estas vísperas electorales. Dice bastante poco de las principales formaciones políticas del país, y puede que ahí los miembros del colectivo Democracia Real Ya tengan cierta razón en una de sus quejas: la desconexión de la clase política con la ciudadanía. A cuyo servicio deberían estar, y no al revés.

Es más que previsible que ETA vuelva a las instituciones de la mano de Bildu, habida cuenta de las expectativas de voto que le auguran los sondeos. Sin embargo, resta por ver la lectura que del hipotético efecto de Democracia Real Ya harán el domingo por la noche todos los partidos, PSOE y PP sobre todo. Deberían tener en cuenta que este movimiento ha surgido en los últimos días de campaña, por lo que tampoco es seguro que puedan restar o sumar una cantidad significativa. Y es todavía una especulación el efecto que pueda tener en la participación electoral el nuevo movimiento. Con o sin él, la mayor parte del electorado tenía ya decidido el sentido de su voto. Un voto que se emitirá, fundamentalmente, teniendo en cuenta lo que se ha hecho -o dejado de hacer- durante estos cuatro últimos años. Que lo tengan presente todos aquellos que el domingo se presentan al examen del electorado y que no utilicen la Puerta del Sol como excusa del mal pagador.
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