14 de junio de 2021, 4:46:42
Opinión


Las elecciones españolas vistas desde ultramar

Marcos Marín Amezcua


Distraigo mi atención puesta en las elecciones provinciales del próximo 3 de julio en mi región, para centrarme en las españolas del 22 de mayo. Por años se han seguido atentos en México, el proceso integrador europeo en lo general y el proceso español incorporándose a ese proyecto, en lo particular. Por años se ha considerado un modelo atractivo, perdurable, aleccionador, serio y especialmente digno de ser emulado. La otrora llamada “Europa comunitaria” no parecía sino invencible, pero en materia internacional nunca se sabe. En una encrucijada indeseable, lo europeo en crisis se ha juntado con lo español en crisis. El resultado: ha ganado el Partido Popular las elecciones municipales y autonómicas en España.

Visto desde ultramar ese resultado algo cantado, es un voto de castigo, una imperiosa necesidad de empezar a empujar un cambio reprendiendo en las urnas al partido que detenta el gobierno nacional de España y que es señalado no sin razón, como incapaz de resolver en lo mejor posible, una crisis económica profunda. Ciertamente que eso suele pasarle a los gobiernos que les toca en la de malas, afrontar crisis que golpean el bolsillo de los ciudadanos y que no ven la suya. En México, persona que llega de España, cuenta lo mal que lo han pasado. Lo que suceda allá no nos es indiferente aquí.

En este panorama, España ha comparecido a las elecciones. Sin lugar a dudas que el Partido Socialista Obrero Español en el gobierno nacional no la tuvo fácil. Le ha tocado bailar con la más fea, si se permite tan castiza y mexicanísima expresión y así le ha ido. Si bien desde 2007 suponíamos mal que no pasaría a más, la crisis se comió al orbe entero. Un manejo económico mal llevado por el PSOE, lo ha colocado en una desventaja electoral y como el partido perdedor de los elecciones municipales y autonómicas celebradas el 22 de mayo.

Los resultados vistos a lo lejos permiten ir oteando el panorama español, constatando como por un lado –pese al significativo movimiento llamado 15-M–, el electorado no dejó de concurrir a las mesas electorales, aunque solo en un 50% de los convocados, en números redondos. Ahora se entra en la disyuntiva de si al prolongar su estancia en la Puerta del Sol, el 15-M que se aprecia un poco desparpajado en sus fines, marcará un rumbo certero que cale profundo en la política española.

Se aprecia que pese a su irrupción puntual, existe una politizada sociedad enfurruñada, que se ha pronunciado al margen de él. Empero, que el voto nulo sea una suerte de cuasicuarta fuerza política, no debe pasar desapercibido.

Si revisamos las cifras, hay sitios como en Madrid en que el Partido Popular ha ganado perdiendo algunos espacios. Hay otros como Valencia capital en que Rita Barberá se alza con un nuevo triunfo del PP. La alcaldesa refrenda el apoyo por su notable labor. Nos llama poderosamente que no le reditúe un impulso mayor dentro de su partido, escalando puestos y buscando candidatearse al gobierno nacional. Acaso sea por decisión de la propia alcaldesa valenciana. Pero el fuego cruzado no deja de ser llamativo, pues en tanto que María Dolores de Cospedal, la número dos del PP se quedará al frente de Castilla-La Mancha, Álvarez Cascos les recuerda a los populares su error de no designarlo como el candidato natural en Asturias y ahora se alza con el triunfo por el partido Foro Asturiano. No será la primera ni la última vez que suceda así, ejemplo bien conocido en México.

El caso de Andalucía es paradigmático. El PP ha ganado en todas las capitales de provincia, arrebatando Sevilla al PSOE. El año entrante se anticipa un muy posible relevo a favor del PP, tras lustros de los socialistas al frente en la Junta autonómica, lo cual desde ahora es una estocada a uno de los bastiones electorales de los socialistas, la soleada Andalucía.

Dos breves reflexiones caben todavía: el triunfo del movimiento denominado Bildu que tantas sospechas y resquemores despierta por sus posibles nexos reales o supuestos con la ETA, es una llamada de atención para todos. El tiempo dirá de qué se trata en realidad.

Por otra parte, no se ha despejado una incógnita: falta conocer si en verdad el año entrante el Partido Popular se hará con La Moncloa. De ser ese el caso, desconocemos si Europa impondrá nuevas condiciones a España para afrontar su crisis y así no poner en riesgo la zona euro y no sabemos si en verdad, el PP tendrá mejores márgenes de maniobra frente a las exigencias de Bruselas y… de la Merkel.

Como muchas veces sucede, puede pensarse que estas elecciones son un mero anticipo de lo que sucederá en 2012. Empero como luego pasa en democracia, eso es relativo, pues faltan diez meses para las generales y como reza el adagio popular: del plato a la boca…o lo que es lo mismo, de momento nada para nadie.

Sólo haré una última observación: Televisión Española no ha recibido con agrado los resultados. La televisora pública vista en México ha mostrado lentitud al enunciar los números adversos al partido gobernante. Ya le sucedió en 2004 por citar otro ejemplo. Es lo normal en las televisoras del Estado. En México mientras la hubo, de eso supimos bastante. Pero las urnas hablaron.

En todo caso, desde México se valora la crisis española en la medida en que los enormes lazos económicos entre ambos países y las inversiones españolas en esta plaza no se vean afectadas seriamente por un incremento de la profundidad de aquella y la recesión que acusa España y que pudiera arrastrar a México, que apenas si sale de la propia a remolque de Estados Unidos. 2012 será clave.
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