27 de febrero de 2020, 6:19:22
Opinion


La crisis de los pepinos



Lo que inicialmente empezó como un rumor acerca de una posible contaminación alimentaria amenaza con convertirse en una hecatombe para la agricultura española. Ya son diez las personas fallecidas en Alemania por un brote bacteriano achacado a una remesa de pepinos procedentes de España. De momento, no hay pruebas fidedignas que demuestren que efectivamente los pepinos se contaminaron en origen, entre otras razones porque los mismos pepinos han sido consumidos en la propia España, aparentemente sin consecuencias. Sin embargo, el daño ya está hecho. Y es que, pese a que la Unión Europea ha afirmado que no hay peligro alguno, muchos países ya han cerrado sus puertas a las importaciones hortofrutícolas españolas. Un sector importantísimo, y cuyas pérdidas son ya cuantiosas.

Pueden ser aún mayores, de hecho. Y posiblemente, la magnitud del problema se habría atenuado de alguna manera si el Gobierno hubiese tomado cartas en el asunto desde un primer momento. Bien es verdad que ante un rumor no hay que actuar de inmediato, pero sí al menos tener preparadas una serie de medidas por si sucede lo que por desgracia ha acabado pasando. Mal Rosa Aguilar, desde Medio Ambiente, no tanto por lo acertado de sus palabras como por su tardanza en pronunciarlas. Y peor aún Leire Pajín, a quien cada día le queda más grande tanto Sanidad en particular como la política en general. Su incapacidad a la hora de afrontar esta crisis le puede salir carísima a uno de los sectores más importantes de la economía española.
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