28 de noviembre de 2021, 18:03:55
Opinión


El gobierno está obligado a defender al sector hortofrutícola



Finalmente, el brote de contaminación bacteriana que ha costado la vida a catorce personas en Alemania no era debido a los pepinos procedentes de España. Aún así, el daño ya está hecho, y aún será mayor. Porque a las pérdidas que se han producido hasta el momento hay que sumar las que seguirán ocasionándose a corto y medio plazo, toda vez que la desconfianza entre los consumidores europeos no va a disiparse de un día para otro. Bruselas ya ha anunciado que estudiará la manera de compensar al sector hortofrutícola español, aunque tampoco ha concretado mucho más. Y la ministra del ramo, Rosa Aguilar, se ha limitado a decir que “España se reserva el derecho a emprender acciones”.

Ocurre que dichas acciones debían de haberse emprendido ya. Para empezar –e independientemente de compensaciones económicas posteriores- el Gobierno español debía haber exigido de inmediato una campaña sostenida y masiva de rectificación para restaurar la imagen de los productos hortofrutícolas españoles, injustamente dañada por unas declaraciones oficiales alemanas precipitadas e irresponsables. Dada la magnitud de esta crisis, que afecta de lleno a uno de los sectores clave de la economía española, el Gobierno tenía que haber dado la cara por los productos agrícolas españoles. Y llegados a estos niveles, correspondía esa labor a José Luis Rodríguez Zapatero. Por desgracia, su credibilidad y liderazgo fuera de nuestras fronteras no ayuda demasiado a apuntalar la calidad de nada, pero al menos debía haber estado a la altura. Y no lo ha estado. En cualquier otro país europeo, sus máximos dirigentes se habrían fajado en la defensa de sus intereses nacionales, porque en eso consiste también gobernar. Claro que para eso hay que tener a un Presidente del Gobierno que esté a lo que interesa a los ciudadanos, en lugar de dedicarse a intrigas sucesorias.
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