20 de enero de 2020, 19:39:39
Opinion


La pesadilla de Rubalcaba

José Antonio Sentís


El candidato para ser candidato del PSOE arrancó la mañana evaluando su encuentro con militantes de Minglanilla de la Cantera. El cariñoso dedazo de éstos podía ser fundamental para sus aspiraciones, pues, sin duda, demostraría que la decisión unánime de los varones del partido, antes barones autonómicos, había sido la correcta. Y no sólo por ellos, sino para sí mismo, puesto que a falta de un opositor, más exigente se hace aún la demostración de las propias cualidades.

Sin embargo, en plena preparación del discurso llamado a conseguir la adhesión al nuevo liderazgo (que esta vez iba a ser, definitivamente, original, pues se basaría en el aviso de que “¡viene la derecha!”), algo perturba la atención del candidato, porque es también Vicepresidente del Gobierno. Hay una crisis agrícola de tremendas consecuencias que le exige actuar. Bueno, de hecho la crisis existe desde hace casi una semana, pero no ha tenido tiempo de reparar en ella, porque antes había que rematar el baño de masas en Motilla de las Altas Torres, hablar cariñosamente con la casi candidata oponente después de su generosa retirada y dar cuenta de los acuerdos sobre la regulación de ansiolíticos para uso animal por parte del Consejo de Ministros, del que también es Ministro Portavoz.

El problema del pepino obliga al candidato a hacer algún gesto, porque las cosas se están poniendo que no hay quien vaya, por lo que hay que cambiar la inmersión con la militancia en Cifuentes de Jadraque y en Valldemosa del Cotolengo por un inoportuno viaje a Almería, para ver cómo se puede calmar al enfurecido sector hortofrutícola. ¿Para qué tengo una Ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino? ¿Ministerio y medio no son capaces de resolver la cuestión? ¿Y ni siquiera con el apoyo de Leire Pajín en Sanidad?, se pregunta desolado.
Como el candidato a ser candidato sabe de eso, empieza a sospechar una maniobra de la derecha alemana de Ángela Merkel para sabotear su campaña, aunque la autora del desaguisado del pepino haya sido socialista de Hamburgo. La sombra del PP puede ser alargada. Pero el candidato a candidato sabe que puede con eso y con más.

Mientras prepara el viaje, una llamada al Ministerio del Interior, casualmente también ocupado por el candidato, le transmite que el cachondeo de la Puerta del Sol de Madrid empieza a pasarse de castaño oscuro. Las pulgas tratan de abrirse paso para asaltar la Comunidad de Madrid, que como no tiene Policía Autonómica, reclama la ayuda de la Policía Nacional. Los comerciantes de la zona empiezan a estar más indignados que los indignados, y éstos siguen a su vez muy indignados. Pero el asunto puede solucionarse con prudencia, con la misma prudencia que se le atribuía a Franco (aunque no consta que figure en el Diccionario Biográfico) según la cual siempre tenía dos montones de papeles en la mesa: asuntos resueltos, y asuntos que el tiempo resolverá.

Lo bueno que tiene la prudencia es que no obliga a hacer nada, por lo que el pepino puede ser prioritario, aunque dificulte el acto de afirmación socialista en Villanubla del Cortado. Sin embargo, está claro que el día no está para nada. Nueva llamada a Vicepresidencia: el PSOE admite posibles pactos puntuales con Bildu en el País Vasco. Nada serio, cosas menores en política fiscal y social. A quién puede molestar esto de Bildu, que es legal, como dijo el Tribunal Constitucional.

El Vicepresidente puede entender la postura; el Ministro del Interior, superhéroe contra Eta, algo menos. Pero el candidato, muy poco, porque a ver cómo se lo explica a los militantes de Olmillos del Peral y de Aldeanueva del Sil. Bien, antes del viaje por los pepinos, una declaración: “El PSOE no pactará con Bildu”. A fin de cuentas, si así sucede, pues bien; y si no, ¿quién se va a acordar? ¿Se acuerda alguien de cuando el Vicepresidente, y Ministro de Interior, y Portavoz del Gobierno, dijo que Bildu no sería legalizada?

En fin, la jornada ha sido dura, pero hay un consuelo. Sólo se puede repetir otras trescientas veces en diez meses, y eso lo aguanta cualquiera. Después, las posibilidades de victoria son altas, ya que los españoles están aterrorizados con la derecha, que envenena las fuentes y sacrifica niños, y están ilusionados con el proyecto para salir de la crisis que guarda celosamente el candidato y no ha sabido poner en marcha el incompetente de Zapatero.

Por cierto, que tiene que hablar de todo esto con él, porque sigue siendo su jefe. Qué pesadilla.
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