27 de enero de 2020, 5:30:05
Cultura

fechado en 1849


El Museo del Romanticismo adquiere un retrato de Isabel II firmado por Madrazo


El Museo del Romanticismo de Madrid completará su importante colección de pintura con un retrato de Isabel II firmado por Federico de Madrazo en 1849.


Un retrato de Isabel II firmado por Federico de Madrazo en 1849 pasará a formar parte de la colección del Museo del Romanticismo. La obra, que ha sido adquirida por el Ministerio de Cultura y podrá contemplarse a partir de mañana, 14 de junio, viene a enriquecer y completar la colección del Museo del Romanticismo con una pieza clave, ya que la figura de la reina es uno de los ejes fundamentales de su discurso expositivo.

Se trata de un óleo sobre lienzo con un marco dorado de madera tallada y rematado con la corona real, que reafirma el carácter oficial de la obra.

Según el museo, esta es una versión con ligeras variantes del prototipo de retrato oficial de la reina Isabel II creado por Madrazo en 1846, que se encuentra en la colección del Banco de España y del que existen otros ejemplos tan significativos como el creado en 1850 con destino a la Embajada de España ante la Santa Sede en Roma.

En esta versión, la reina aparece de pie, vestida con un traje de raso azul con encajes, diadema de perlas y brillantes, tocada con un velo y apoyando la mano en una mesa donde se disponen simbólicamente la corona y el cetro.

Federico de Madrazo fue el retratista más importante del Romanticismo y su obra destaca por la calidad de su técnica y su extraordinaria capacidad para captar e idealizar al modelo, que le llevaron a ejecutar los retratos de los personajes más importantes de la época y a ser nombrado Pintor de Cámara de la Reina Isabel II.

Su labor, imprescindible en el ámbito del retrato cortesano, fijó la iconografía de los retratos oficiales de la Reina, sirviendo como modelo para los demás pintores del momento.

Su formación, recibida en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y las influencias recibidas durante sus estancias en París y Roma, donde quedó marcado por los románticos academicistas franceses y los pintores nazarenos alemanes afincados en Italia, le llevaron a ser el impulsor de una renovación en el panorama artístico nacional y a conseguir un enorme prestigio y reconocimiento.

El Museo del Romanticismo, que alberga una pequeña pero selecta representación de obras de Madrazo dentro de su amplia colección de pinturas del XIX, no contaba hasta ahora con un ningún retrato oficial del relevante pintor de Cámara de Isabel II. Por ello, la adquisición de esta obra, especialmente emblemática, constituye una ocasión única que viene a nutrir muy significativamente las colecciones del Museo.

Debido a la especial relevancia de la obra, ésta se ubicará en el espacio más representativo del Museo: el Salón de Baile.
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