18 de noviembre de 2019, 7:22:48
Opinion


Lo que nos sugiere el referéndum nuclear de Italia

Hidehito Higashitani


El resultado del referéndum de Italia realizado los pasados días 12 y 13 demostró clarísimamente la repulsa de los ciudadanos italianos, con la aplastante mayoría de más de 94 % de votos, en contra del plan de regreso a la energía nuclear trazado por el gobierno de Berlusconi. La noticia del duro revés que sufrió el ejecutivo italiano ha sido recibida en Japón con cierta sorpresa porque no se esperaba que iba a ser tanta la reacción de los italianos en contra de la construcción de nuevas centrales nucleares y por ser comprobada una vez más la fuerte voz de alarma que había suscitado entre los ciudadanos europeos la tragedia de Fukushima.

Y casi coincidiendo con las fechas del referéndum italiano, el diario Asahi de Tokio realizó una encuesta telefónica por todo el territorio japonés con las preguntas de ‘si el gobierno japonés debe seguir manteniendo su programa energético nuclear’ y de ‘qué es lo que debe hacer con los reactores que se encuentran en estos momentos en fase de descanso sometidos al examen reglamentario de inspección y de revisión’. En cuanto a la primera pregunta el 74% de los encuestados contestaron que lo ideal sería ir disminuyendo paulatinamente el número de centrales para cerrarlas definitivamente en un futuro no muy lejano. Pero en cuanto a los reactores parados ahora en fase de revisión, el 51% se mostró partidario de volver a ponerlos en funcionamiento como medida provisional de paso, mientras el 35 % se mostró totalmente contrario a su vuelta al funcionamiento. Actualmente Japón posee 54 reactores repartidos en 13 provincias –Fukushima, Fukui, Aomori, Shizuoka, Kagoshima, etc.- dentro de la totalidad de las 47 provincias que componen la nación. Es verdad, como es lógico, que en estas 13 provincias con las centrales ya construidas y en plena operación, se observa la tendencia más acusada de rechazo a la reactivación de los reactores parados por revisión, en comparación con los habitantes de otras provincias que no poseen las centrales nucleares.

Todo ello demuestra que los japoneses, aun reconociendo la necesidad de conseguir nuevas fuentes de energía alternativas, consideran muy difícil satisfacerla a corto plazo, por lo que la reacción inmediata de los japoneses ante la energía nuclear se presenta mucho más tolerante y conservadora que los italianos.

El diario Asahi, por otro lado, acaba de realizar una nueva encuesta escrita a todos los gobernadores de 47 provincias del país. A la pregunta de ‘qué se debe hacer en el futuro con las centrales existentes’, ha habido sólo dos gobernadores que han manifestado su absoluto rechazo a la energía atómica y opinan que se deben cerrar las centrales. Son los gobernadores de las provincias de Yamagata y de Shiga, ambas no poseedoras de las centrales. Mientras tanto ha habido nueve gobernadores que se han mostrado partidarios del cierre progresivo de las centrales existentes.

El Sr. Satô, gobernador de la provincia de Fukushima, ha rehusado contestar a las dos preguntas de la encuesta porque piensa, según su propio comentario, que lo primero que se debe hacer en estos momentos es solucionar y arreglar antes que nada todos los problemas pendientes, ocasionados por el reciente desastre ocurrido en su provincia.

Por otro lado, el Sr. Nishikawa, gobernador de la provincia de Fukui que cuenta con nada menos que 15 reactores nucleares en su territorio, ya había manifestado hace un mes que calificaba de insuficientes las normas de seguridad establecidas por el gobierno, por lo que se sigue mostrando reacio a dar su visto bueno para la reactivación de los reactores que se encuentran parados por su revisión mecánica reglamentaria, postura a la que apoyan 25 gobernadores de otras provincias.

El incidente de Fukushima no sólo nos ha hecho poner en tela de juicio la seguridad de las centrales nucleares instaladas en el país, sino que, además, ha concienciado a todo el pueblo japonés de la necesidad de una reorganización seria, eficaz y drástica de la política energética del país, junto con la urgente necesidad de encontrar otras vías energéticas menos arriesgadas y respetuosas con el entorno. Hay que buscar una sabia solución sin histerismo y con la cabeza bien fría.

Frente al resultado del referéndum italiano, incluso hay personas aquí en Japón que proponen, entre bromas y veras, un nuevo lazo de solidaridad con los ciudadanos de Alemania y de Italia para formar la alianza de los tres países del ‘Eje’, es decir una especie de ‘Eje Anti-nuclear’. Ojalá que esta idea pudiese ayudar a borrar la mala imagen de aquel odioso ‘Eje” que había cometido atrocidades hace setenta años y que había traído no pocas desgracias al mundo.

Sin duda alguna, el trabajo de búsqueda de nuevas fuentes de energía es una de las asignaturas pendientes en la escuela de sabiduría humana, encargadas en esta ocasión especialmente a los tres pueblos del ‘Eje’ y ¿por qué no?, a la humanidad entera.
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