28 de enero de 2020, 3:14:49
Opinion


Sin caretas

Alejandro Muñoz-Alonso


Los proetarras de Bildu no están dispuestos a perder el tiempo. Aunque no sepan latín aplican aquello de festina lente, que podría traducirse por sin prisas, pero sin pausa. Después de la victoria estratégica que han conseguido con la colaboración del Gobierno y del Tribunal Constitucional se pueden permitir -como ha dicho su dirigente, el Diputado General de Guipúzcoa, Garitano- aplicar la máxima de “todo a su tiempo”. Y se han quitado de inmediato la careta con la que habían engañado a los ingenuos que se dejaron engañar y que pensaban (¿lo pensaban de verdad?) que Bildu era la izquierda abertzale convertida a la democracia y opuesta a la violencia. Apenas bendecidos por el TC y obtenido el indudable éxito electoral, han dejado a un lado la careta de las buenas palabras y han exhibido su verdadero rostro, con la misma facilidad con que Rubalcaba pone y quita los carteles de velocidad máxima a 110 ó 120 kilómetros por hora o dice que la ley se cumple o no se cumple, según le convenga. Ya llegará el momento del referéndum para la autodeterminación, ahora lo primero son los símbolos, fuera el retrato del Rey, fuera la bandera nacional, fuera las Fuerzas Armadas, la Guardia Civil y lo que se tercie. Y fuera también los criminales que están en las cárceles pagando sus delitos.

Los asesinatos de casi medio siglo han valido la pena porque ya se empieza a cobrar el precio político que con ellos se buscaba. Y se ha obtenido de la manera más fácil e inesperada. Tan fácil que pueden incluso hablar de una renuncia a la violencia porque si lo que se pretende se obtiene gratis, no hace falta matar que siempre es arriesgado y puede tener graves consecuencias para los asesinos. No se trata de un gesto de piedad, ni existe el menor asomo de arrepentimiento. Es pura conveniencia. Una renuncia que, por supuesto, es provisional porque el brazo armado no se desarma ni, menos aún, desaparece. Se queda en la retaguardia pero sin renunciar a la “lucha armada” si de nuevo fuera necesario. Eso sí, dejando claro que cuando hablan de violencia se refieren, por igual a las dos partes del “conflicto” y se pone en el mismo plano la legítima violencia del Estado y la violencia criminal de los terroristas. Y que también se ponen al mismo nivel las “víctimas” de ambas igualadas violencias. El rostro de los pro-etarras aupados ahora a las instituciones que hemos visto en las imágenes de los medios es de lo más elocuente: No se lo creían; nunca habían soñado que fuera tan fácil empezar a aplicar y desde las propias instituciones que desprecian pero que utilizan el viejo programa de ETA, la Alternativa KAS. En 2004 la banda terrorista parecía ya sin aliento y a punto de arrojar la toalla. Siete años después está rozagante y tocando sus objetivos finales con la punta de los dedos. Es verdad que en los últimos años se ha detenido a muchos terroristas y se han desarticulado muchos comandos y cúpulas de la organización. Pero no importa. Ya irán saliendo. Porque mientras se les detenía, se avanzaba a buen paso por “la vía política” que está dando ya los apetecidos frutos.

El Gobierno ha levantado la voz contra la retirada de los símbolos y ha dicho, ¡cómo no! que las leyes hay que cumplirlas. Pero todo ha quedado ahí. Se aplicará la teoría de Rubalcaba sobre el cumplimiento de las leyes, en virtud de la cual ese cumplimiento se supedita a que no se produzcan mayores problemas. No se puede intentar resolver un problema si, al hacerlo, se producen otros. ¡Faltaría más! Se ve que la formación jurídica de quien mantiene esta tesis no es muy sólida, porque ni un alumno de Primero de Derecho se atrevería a afirmar tal cosa. Si los del 15 M o como se llamen se han quedado en la Puerta del Sol hasta que se han cansado, ¿por qué no van a hacer los de Bildu lo que les plazca? Algunos periódicos han publicado, juntas, dos fotos, la del salón de sesiones del ayuntamiento de San Sebastián con la foto del Rey y, su lado, la de mismo salón de sesiones ya sin la foto de don Juan Carlos. Si este Gobierno funcionara y cumpliera con sus obligaciones, las fotos tenían que haber sido tres, las dos aludidas, y una tercera con la foto de S. M. restablecida en su lugar. Pero para eso haría falta un Gobierno con sentido de su responsabilidad y sus obligaciones. Y de eso aquí no hay por el momento.

En este tramo final de su penosa andadura, el Gobierno Zapatero no sólo ha dejado a España en la ruina económica sino que ha saboteado el sistema político desde dentro, hasta el punto de que no parece ya el mismo que los españoles nos dimos en la Transición. Con su odio a ese sistema y con su enfermiza nostalgia por la II República, Zapatero ha asumido de facto la tesis básica de ETA, según la cual nuestro sistema político no era verdaderamente democrático porque tenía muchas adherencias franquistas. A los de ETA, esa tesis les permitía estimar que estaban legitimados para aplicar la violencia contra esta “falsa democracia”. A Zapatero le ha permitido entrar a saco contra el sistema, de modo que, además de la ruina económica va a dejar a España en plena ruina institucional. Curiosas convergencias que explican hechos insólitos que aquí se han producido y que nunca se resuelven, como el bochornoso caso Faisán.

Todo lo que estamos viendo estas semanas –un TC que se opone a las bien fundadas tesis del Tribunal Supremo; la idea de que las leyes se aplican según y como; las comunidades autónomas, algunas de las cuales ya parecen haber caído de lleno en la tentación de la taifa soberanista - dejan bien patente que aquí el Estado de Derecho no es una realidad ineluctable. Se ha vuelto a enterrar a Montesquieu, la democracia está degenerando en pura demagogia y la ley ha dejado de ser la expresión de la voluntad general que todos acatan, para quedar reducida a mero instrumento al servicio de los ocupantes del poder, que la manejan de acuerdo con sus intereses.
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