28 de noviembre de 2020, 11:58:30
Los Lunes de El Imparcial

RESEÑA


Tony Blair: Memorias


Tony Blair: Memorias. Traducción de Alejandro Pradera. La Esfera de los Libros. Madrid, 2011. 976 páginas. 32,90 €


Probablemente a estas alturas será difícil encontrar algún lector interesado en hacerse con un ejemplar de las memorias de Tony Blair que no haya leído antes una o dos críticas por lo menos en los periódicos y revistas especializadas. Y es que A Journey, título original que recibieron las memorias del ex primer ministro británico, ha sido un éxito comercial incluso antes de ser publicado.

Son algo más de novecientas páginas en las que Blair desgrana de su puño y letra (aquí no hubo “negro” de por medio, o eso es lo que nos han dicho) su periplo vital desde unos pocos años antes de ser elegido líder del laborismo británico, hasta poco después del día en que tuvo que abandonar el número 10 de Downing Street, presionado por el pueblo, la oposición y también por su propio partido.

Sería iterativo volver sobre los aspectos más conocidos del libro, pues todos ellos han tenido su minuto de gloria en la prensa nacional e internacional. No en vano Blair sigue siendo, pese a todo, un líder mediático de talla mundial. Por lo que los detalles más sórdidos y truculentos de su relación con Gordon Brown, su reconocida admiración por George Bush o su obstinada dedicación a modernizar el viejo y oxidado laborismo británico, ya serán a estas alturas del conocimiento de todo aquel que quiera acercarse a este libro.

Por ello, si algo quiero destacar, es el esfuerzo que hace Tony Blair por explicar, sin renunciar al detalle, el motivo de algunos de sus actos más controvertidos en los diez años que estuvo al frente del gobierno británico, y en especial de su decisión de ir de la mano de Bush y Aznar a la Guerra de Irak. Lo hace, como se desprende de sus palabras, sin excusas ni remordimientos, porque cree firmemente que, en base a la información disponible en aquellos momentos, las decisiones fueron las correctas. No trata de redimirse ante los ciudadanos. No pretende obtener su indulgencia. Si acaso, un poco de comprensión. Para ello expone de la manera más cercana posible el porqué de los hechos. Un porqué que las sociedades modernas reclaman cada día de manera más exigente a sus políticos. Y podremos estar de acuerdo o no, pero lo cierto es que le dignifica y le honra el hecho de que explique sin censuras sus razones, que no trate de escudarse en terceros ni rehúya su responsabilidad; sino que la asume, la acepta y la lleva hasta sus últimas consecuencias.

Vivimos tiempos complicados, y desde luego difíciles de entender. Tiempos en los que dictadores y terroristas, caudillos populistas y autoritarios, o simples bufones de barrio levantan más simpatías entre la ciudadanía que los líderes del mundo libre y democrático. Para desgracia de tiranos y demagogos, sigue habiendo gente extraordinaria dispuesta a hacer cosas extraordinarias, incluso a costa de perder el respeto de su propio pueblo, solo por el hecho de que es lo que en justicia se debe hacer; y porque hay ideales como la libertad y la democracia, que superan la trascendencia de un solo hombre y a los que no se debe renunciar jamás.


Por Carlos F. Ojea
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