9 de diciembre de 2019, 13:00:29
América

En la guerra contra los narcos


Unos 1.300 niños mexicanos han muerto de forma violenta desde 2006


Desde que el presidente de México, Felipe Calderón, le declarase la guerra los narcos en 2006, alrededor de 1.300 menos de edad han muerto en el fuego cruzado entre las fuerzas de seguridad y los cárteles de la droga. Según la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), la mitad de las víctimas fueron asesinadas con armas de fuego en los estados de Chihuahua, Durango, Sinaloa, Baja California y Guerrero.


Desde que Felipe Calderón llegó a la Presidencia de México, en 2006, al menos 1.300 menores de edad han muerto de forma violenta en el marco de los combates entre las fuerzas de seguridad y elementos del crimen organizado en este país, según denuncia la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim).

La organización atribuye este fenómeno a la orden de Calderón de desplegar miles de uniformados --policías y militares-- por todo el territorio para expulsar a las organizaciones criminales, especialmente a los cárteles de la droga. Como consecuencia de esta lucha, más de 40.000 personas han muerto.

"Hay una preocupación grave de los organismos defensores de los derechos de los niños y adolescentes porque el número de muertes no sólo no se detuvo sino que se incrementó, a pesar de las alertas que enviamos al Gobierno", ha dicho el director ejecutivo de la Redim, Juan Martín Pérez García.



Esta organización apunta a que los estados con mayor número de muertes de niños son Chihuahua, Durango, Sinaloa, Baja California y Guerrero, todos ellos situados en el norte del país, cerca de la frontera con Estados Unidos, a excepción de este último, que está en el sur.

En concreto, indica que del total de homicidios de menores registrados en 2006, el 37 por ciento ocurrieron con un arma de fuego, cifra que el año siguiente creció un diez por ciento. Solo durante el primer semestre de 2011, este indicador se ha duplicado respecto al mismo periodo del año anterior.

Al margen de estas muertes, Pérez García ha indicado que la guerra contra el crimen organizado se traduce también en falta de oportunidades para los menores, lo que les empuja en la mayoría de los casos a unirse a estas bandas.

La Redim, integrada por un total de 64 organizaciones civiles, comenzó a documentar las muertes de menores de edad en diciembre de 2006, cuando Calderón asumió el cargo, según informa la cadena TeleSur.
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