20 de noviembre de 2019, 5:17:40
Los Lunes de El Imparcial

RESEÑA


La Codorniz: 70 aniversario 1941-2011


La Codorniz: 70 aniversario 1941-2011. Edición y estudio de Melquíades Prieto y Julián Moreiro. Prólogo de Antonio Mingote y epílogo de Chumy Chúmez. Edad. Madrid, 2011. 256 páginas, 32 €


Cuenta Miguel Mihura en sus memorias que se decidió a fundar el semanario La Codorniz, para terminar con el mal humor constante de la sociedad, para hacer ver a la gente que la vida no era tan desagradable como parecía y que, en todo caso, la mejor actitud ante ciertas situaciones era “hacerse el tonto”. Nacía con estos propósitos, en 1941, la publicación que se convirtió hasta su cierre, más de treinta años después, en casa y escuela de la mayoría de los humoristas del país. Grandes figuras como Tono, Gila, Mingote, Chumy Chúmez, Rafael Azcona, Manuel Vicent o Forges, entre otros, firmaron en las páginas de La Codorniz las viñetas y los chistes que cada miércoles invitaban a los lectores a enfrentar la vida cotidiana con el buen humor y el optimismo que reivindicaba Mihura.

La Codorniz, autodefinida como “La revista más audaz para el lector más inteligente”, no intentaba enseñar ni corregir las costumbres de los españoles. Su humor era atemporal, con frecuencia absurdo y, sobre todo durante sus primeros años de existencia, provisto de una inocencia que durante los difíciles años cuarenta supo conectar con la sociedad a tenor del éxito que cosechó la publicación en sus inicios, incluso entre los más jóvenes. Miguel Mihura se encargó de la dirección de la revista hasta 1944, año en el que cede el testigo a Álvaro de Laiglesia. El tono naíf que caracterizaba a La Codorniz de Mihura se fue perdiendo bajo la dirección de Laiglesia, y la denuncia, dentro de los estrechos márgenes de la censura, comenzó a resultar más frecuente y explícita. Secciones como “La cárcel de papel” o “El dedo en la llaga” eran seguidas con gran interés por los lectores, pero también por los censores, quienes en más de una ocasión amenazaron al director de La Codorniz con el cierre de la publicación. Los años setenta verán el declive de la revista, cuya audacia, a pesar del lema de la cabecera, empezaba a cuestionarse por una sociedad ya cambiante. La aparición del semanario Hermano Lobo, con un humor que resultaba más acorde a la realidad de la España del momento, consumó el declive de La Codorniz, que se despediría de sus lectores en 1978.

Con motivo del 70 aniversario del nacimiento de la revista se ha publicado una interesante –y, cómo no, divertidísima– antología con material gráfico y literario del popular semanario. La selección, edición y el estudio de Melquíades Prieto y Julián Moreiro permite asistir a la evolución del humor en el semanario desde sus orígenes hasta su cierre. Comprobamos en el recorrido que la que hoy nos parece una revista fundamental de denuncia de un periodo, sin embargo nació y permaneció durante mucho tiempo como una revista que entendía el humor a modo de divertimento y constituía una forma de pasar el tiempo, “una pluma de perdiz que se pone uno en el sombrero”, en palabras de Mihura. Prologado por el genial Antonio Mingote, cuyos orígenes se hallan estrechamente vinculados a La Codorniz, y con epílogo de Chumy Chúmez, perteneciente también a la escuela codornicesca, el volumen conmemorativo del 70 aniversario de La Codorniz nos acerca, en definitiva, a los orígenes del humor reciente en la prensa española.

Por Lorena Valera Villalba
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