29 de octubre de 2020, 14:11:00
Opinión


Auge y caída de Murdoch



El caso de las escuchas ilegales del "News of the World" sigue haciendo rodar cabezas. La última, la del subcomisario jefe de la Policía Metropolitana de Londres, John Yates, quien dimitía ayer después de que el día anterior lo hiciera su jefe, Paul Stephenson. Antes que ellos, Rebekah Brooks y Andrew Coulson también se vieron obligados a responder ante la justicia por un asunto que se torna cada vez más espinoso. Se da la circunstancia de que la primera es la mano derecha de Rupert Murdoch y responsable hasta ahora del “News of the World” y el segundo fue hasta hace bien poco jefe de comunicación del premier británico, David Cameron. La red de conductas, cuando menos irregulares, para no escribir corruptas, es cada vez más tupida y extensa.

El enorme poder que había ido acumulando el imperio Murdoch durante los últimos años bien pudo ser el detonante de toda esta situación. Se puede morir de éxito cuando se dejan atrás los principios éticos más fundamentales. O lo que es lo mismo, política de en detrimento de comportamientos deontológicos. Hay unos límites que nunca deben rebasarse; caso contrario, han de asumirse las consecuencias. Interceptar comunicaciones privadas de familiares de víctimas de Irak o Afganistán, tener a policías en nómina para obtener mejores exclusivas o hurgar en la vida privada de los demás sin su consentimiento no es hacer periodismo, es delinquir. Ni más ni menos.
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