15 de septiembre de 2019, 12:11:57
Opinion


RUBALCABA, ZAPATERO, EL PAÍS

Luis María ANSON


Todo el mundo sabe que Alfredo Pérez Rubalcaba es el candidato del periódico adicto. Todo el mundo sabe también que Zapatero, tras encumbrarse en Moncloa gracias a la inteligente acción del Grupo Prisa entre el 11 y el 14 de marzo del año 2004, otorgó suculentas dádivas a Polanco pero después puso en marcha un diario de izquierdas y un canal de televisión competitivo. Para el Grupo Prisa, eso constituyó un delito de alta traición. Para el think tank de Zapatero era imprescindible crear otro grupo mediático de izquierdas y no depender a cien por cien de Prisa.

No hacía falta, por consiguiente, que Rubalcaba ordenara a El País editoriales y artículos conminando a Zapatero a la convocatoria de elecciones anticipadas. Aparte de considerar que eso es lo mejor en estos momentos para España, está claro que los directivos de El País se dedican desde hace algún tiempo, a fustigar a Zapatero siempre que el presidente circunflejo les da ocasión. ¿Favorece a Rubalcaba el adelanto electoral? Hay opiniones dispares, entre otras razones porque el candidato socialista tiene, hoy por hoy, las elecciones perdidas. Lo sabe pero la carta que esconde en la manga es convertirse en secretario general del PSOE y controlar el partido. Se trata de un suculento premio de consolación.

La actitud de El País contra Zapatero resulta, en todo caso, relevante porque, siete años después, el presidente dadivoso se ha quedado tan solo que apenas cuenta con el periódico Público por él mismo impulsado y potenciado.
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