6 de diciembre de 2019, 18:01:29
América

Por el asesinato de 250 personas en 1982


La Fiscalía pide 12.600 años de cárcel para cuatro exmilitares guatemaltecos


El Ministerio Público de Guatemala ha pedido 12.600 años de cárcel para cuatro exmilitares a los que se le acusa de haber ejecutado una masacre en la población de Dos Erres el 6 de diciembre de 1982, donde fueron asesinados alrededor de 250 campesinos, durante la violenta guerra civil que sufrió el país centroamericano.


El Ministerio Público de Guatemala ha pedido una pena de un total de 12.600 años de prisión para cuatro ex militares que habrían participado en una masacre de campesinos en el año 1982. El tribunal pertinente podría pronunciar su sentencia en los próximos días, informan medios locales.

Concretamente, la fiscalía de Derechos Humanos de la procuraduría ha pedido 30 años por el asesinato de cada una de las 201 víctimas de las que se tiene constancia, a lo que se añade otra pena por delitos contra la humanidad. Los hechos, a cargo del Ejército, tuvieron lugar en la población de Dos Erres, departamento de Petén, situado en el norte del país.

La Fiscalía General concluye que las pruebas permiten concluir la implicación de estos cuatro antiguos kaibiles, o miembros de la fuerza de élite del Ejército guatemalteco. Se sabe que uno de ellos estaba al frente de la unidad.



Las pesquisas apuntan a que los militares entraron en la aldea el 6 de diciembre de 1982 para buscar varios fusiles robados por una guerrilla. Finalmente no encontraron las armas, pero acusaron a los aldeanos de colaborar con la insurgencia. Aunque no se han hallado todos los cuerpos, se calcula que 250 hombres, mujeres y niños fueron asesinados y sepultados en fosas que cavaron los propios vecinos del lugar.

Se trata del primer juicio llevado a cabo en Guatemala contra militares acusados por delitos de genocidio durante la guerra civil, que duró entre 1960 y 1996. Solo fue una de las decenas de matanzas cometidas por agentes de seguridad y paramilitares, en cumplimiento de la política orientada a acabar con los guerrilleros y quienes los apoyaban.

La guerra dejó un saldo de 250.000 víctimas mortales, de los que nos 45.000 desaparecieron de manera forzada sin que todavía se conozca el destino que corrieron muchos de ellos.
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