29 de enero de 2020, 4:07:49

Crónica económica


S&P amenaza con rebajar de nuevo a EEUU



Rara es la ocasión en que una agencia de calificación que avisa de un movimiento futuro no hace buenas sus primeras palabras sobre la cuestión. O bien esa primera apreciación era ya correcta o bien la entidad controlada no tiene margen de maniobra para recobrar la confianza perdida. Una vez más, esa norma de la experiencia vuelve a cumplirse, ahora con Estados Unidos. Standard & Poor's hace historia. Es la primera vez desde 1917 que una casa de análisis califica la deuda sobrerana de la primera potencia del mundo por debajo de la máxima calificación. Bien es cierto que AA+, un peldaño sólo por debajo de la total confianza en el pago, pero ya se escuchan predicciones apocalípticas sobre el fin del poderío del imperio americano, aprovechando que un misil talibán ha derribado un helicóptero de aquél país. EEUU tiene muchos más helicópteros y no parece que vaya a dejar de ser la principal potencia militar por ello. ¿Será mayor el golpe asestado por S&P?

Se le ha criticado mucho a la casa de análisis. La crítica más dura, acaso la única certera, es que ha cometido un error de cálculo de 2 billones de euros en el cómputo total de la deuda de aquél país, que cifró en 22 billones en lugar de dejar la cifra en las dos decenas, que es donde creen los analistas que está. Claro que teniendo en cuenta el valor actual de los compromisos adquiridos y teniendo en cuenta las evoluciones previsibles de su demografía, hay quien cifra esa deuda en los 120 billones de euros, de modo que acaso el error de S&P, aunque descomunal por sus proporciones, no sea tan grave como algunos señalan. Es más, ¿cuánto habrá que esperar para que esa deuda, entre la pública y la exterior, alcance los 22 billones? No mucho.

En cualquier caso, la decisión no parece desacertada. Es más, ya hay quien apunta que la degradación de la deuda estadounidense llega tarde, acaso tres años tarde. Las presidencias de George W. Bush y Barack Obama se tendrán que estudiar conjuntamente, como las de Warren G. Harding y Calvin Coolidge. Los dos primeros presidentes del siglo XXI han disparado el gasto y la deuda a un ritmo desconocido y han llevado el crédito del Tesoro y del billete verde hasta donde ha podido aguantar el mercado. Si hay un valor estadounidense por excelencia ese es “el que la hace, la paga”. En una ocasión le preguntaron a Calvin Coolidge, precisamente, si estaría dispuesto a condonar alguna de las deudas contraídas con su país por parte de algún contendiente de la I Guerra Mundial. “Ellos pidieron el préstamo, ¿no?”, fue todo lo que dio por respuesta Cal 'el silencioso', como se le llamaba.

Ahora es su propio crédito el que está en entredicho. Por un lado por el abultado volumen de deuda pública, que uno de estos días ha alcanzado el 100 por ciento del PIB. Y el crecimiento de los EEUU está desacelerándose. El WSJ ha hecho una encuesta a 45 economistas y analistas, y dos tercios de ellos le otorgan una probabilidad mayor que el 50 por ciento de que EEUU vuelva a la recesión, mientras que uno de cada cuatro le otorga una probabilidad superior al 75 por ciento.

Este cambio de perspectiva sobre la deuda de los Estados Unidos ¿hará que los inversores la abandonen? Nunca sería una decisión de ese estilo, pero sí pueden buscar otros refugios. El oro ha vuelto a apreciarse. El franco suizo, también.

En este juego de acciones y respuestas, lo principal es cómo va a reaccionar Estados Unidos. A corto plazo es difícil sustraerse a la convicción de que Ben Bernanke, el inflacionista que colocó Bush al frente de la Reserva Federal, no caiga en el QE3. El QE3 es el acrónimo de “quantitative easing 3”, es decir, la tercera ronda de la “flexibilización cuantitativa” o el aumento del exceso de resrvas del sistema bancario. Ya se han dado dos rondas antes, y la QE2 ha resultado ser un fracaso reconocido casi universalmente.

Más allá de la tercera dosis de liquidez provista por la Fed, lo más relevante es lo que haga el gobierno federal de los Estados Unidos. China, que se está convirtiendo en la portavoz de la ortodoxia en el mundo, dice que la potencia americana debe “curar su adicción a la deuda”. Lo curioso, además, es que China cita como causa su “gigantesco gasto militar”, lo cual podría esconder motivaciones geoestratégicas, aparte de económicas, y sus “hinchados costes del Estado de Bienestar”. La comunista China a los capitalistas EEUU. Sí, el mundo ha cambiado mucho. Pero China tiene razón, y EEUU tendrá que replantearse su modelo, mucho más socializado de lo que se cree aquí en Europa, si no quiere que le estalle en las manos. S&P, de hecho, pide a aquél país que recorte los gastos en el contexto del acuerdo bipartidista para reducir el gasto en los próximos 10 años. S&P ha amenazado con volver a rebajar su calificación de los EEUU. El director gerente de la agencia, John Chambers, dice que hay "una posibilidad entre tres" de que vuelva a rebajar el ratin g de la deuda de Estados Unidos en un plazo "de seis meses a dos años".

Quien se ha lanzado a apresurar sus recortes es Italia. http://www.elimparcial.es/economia/berlusconi-acelera-el-plan-de-ajuste-pero-no-convoca-elecciones-89096.html, que recientemente pidió un nuevo plan urgente para hacer recortes, ha declarado que “creemos que esta es una oportunidad para acelerar las medidas, para alcanzar un presupuesto equilibrado más pronto, en 2013 en lugar de 2014”. Y añade: “tenemos que reconocer que el mundo ha entrado en una crisis financiera global”. Otra vez.

Pero parece que en España nos enteraremos cuando sea ya demasiado tarde. No lo desmiente el hecho de que Salgado haya anunciado un conjunto de http://www.invertia.com/noticias/articulo-final.asp?idNoticia=2557502; antes al contrario. Salgado demuestra que está dispuesta a lo que sea con tal de no hacer las reformas verdaderas que necesitamos.
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