23 de septiembre de 2019, 17:22:46
Opinion


PRUDENCIA ANTE EL DESPLOME DE LAS BOLSAS

Luis María ANSON


La mañana del martes ha puesto los pelos de punta a los inversores. Los esperados rebotes no se han producido. Por el contrario, el crecimiento natural ni se vislumbra. Los analistas muestran de forma casi unánime su escepticismo. Seguramente no les falta la razón, pero la botella medio vacía está también medio llena.

La recuperación económica en la Europa más fuerte parece evidente. El crecimiento en el resto de los grandes países es lento pero por él se discurre. Los efectos de las incertidumbres norteamericanas y los acosos de las tres agencias de calificación zarandean los números europeos y los comprometen.

Sin embargo, yo aconsejaría prudencia. Los efectos políticos y las maniobras subterráneas no conseguirán fragilizar las Bolsas europeas que, aunque sea en zigzag, volverán a crecer. El conjunto del sistema económico de Europa está sano y a los agoreros de la catástrofe habrá que recordarles las numerosas veces que se han equivocado.

Habrá que hacer frente, en fin, a la especulación. Los tiburones financieros nadan en las aguas tormentosas de hoy sin otro objetivo que el negocio rápido y suculento, generalmente a costa del inversor medio. Pero aquellos que sepan aguantar, que es lo que siempre exige la Bolsa, aquellos que no se entreguen al pánico, acertarán porque, poco a poco, se tenderá a la normalidad y a la moderada prosperidad.
El Imparcial.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.elimparcial.es