18 de noviembre de 2019, 17:52:39
Cultura

crónica cultural


Beethoven no compuso para Elisa sino para Teresa Malfatti



Quién sabía que Elisa, nunca existió. Esa inspiradora de una de las composiciones más conocidas del mundo, “Bagatella en La Minor” no se llamaba Elisa en absoluto, sino Teresa Malfatti, una joven adinerada de la cual Beethoven, con la edad del padre de la muchacha, se enamoró y pidió en matrimonio.

Estamos a principios del año 1810, Beethoven no tiene grandes recursos, le cuesta pagarse la comida y lleva soñando toda su vida de poder unirse en matrimonio con una mujer que le acompañe y que le quiera. Desde las ofensivas Napoleópnicas en 1804, los la aristocracia han dejado de4 pagarle sus rentas. Ante tales circunstancias, las respuestas femeninas son siempre negativas. Una a una, Josephine de Brunswick, Maria Erdödy con la que vivió un tiempo, parecen empeñarse a decirle que no. Hasta que en medio del dolor, conoce a Bettina Brentano, la joven amiga de Goethe, de la que se enamorará.

Un poco antes, había conocido a una jovencísima muchacha Teresa Malfatti, la famosa “Para Elisa”, nacida en 1792, que toca muy bien el piano y a la que escribirá unas cartas exaltadas. Aunque pasó como un relámpago por su vida, el encuentro quedó inmortalizado a través de la obra de piano, una de las más célebres del compositor.

¿De dónde procede el error del nombre? Fue en 1865 que el musicólogo Ludwig Nohl la descubre y decide publicarla. El documento está en mal estado y su lectura es difícil El musicólogo restituye la música pero en la dedicatoria manuscrita lee “für” es decir “para” y en el nombre distingue las últimas letras “se”, sin conseguir descifrar el principio. Debió pensar en Elisa, antes que en Teresa y lo mandó imprimir “Para Elisa”.

Si seguimos hablando de mujeres que han inspirado obras de arte maravillosas, pensamos en seguida en “La Mona Lisa” de Leonardo da Vinci. Italia ha pedido el cuadro en préstamo a Francia para que recorra el país durante tres semanas. Entre los responsables de la idea reina el escepticismo y piensan que Francia no estará dispuesta a prestar su joya museística. El comité para la Preservación de los Bienes Culturales empezó la semana pasada a recoger firmas para una carta dirigida al ministro de cultura francés y al director del museo de París.

En 1913, La Gioconda, fue a parar a Italia en donde permaneció 24 meses robada. Fue encontrada en Florencia, después de que un empleado italiano del Louvre la robara la noche del 21 de agosto de 1911. Fueron arrestados poetas como Guillaume Apollinaire o su amigo Picasso, sospechosos de robar pequeñas piezas arqueológicas.

El ladrón fue arrestado de inmediato y la pieza de arte devuelta al Museo de París. No nos olvidemos que, aunque Leonardo era italiano, se la vendió a Francisco I.
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