23 de octubre de 2019, 15:18:32
Economía

Crónica económica


Nueva clave económica: menores sueldos


Ahora, cuando la legislatura llega a su fin, cuando la era Zapatero está en sus últimos días, y en la mitad de la crisis económica, parece que todos comienzan a reconocer en qué consiste una crisis. Y todos empiezan a hablar de reducir los sueldos. Incluyendo al propio Zapatero.


Oyendo a los políticos parece que la crisis económica fuera otra cosa. Pero durante la crisis lo característico no es que suban los sueldos, sino que bajen. Parecería mentira, la verdad, viendo no sólo los discursos sino incluso la misma realidad económica de España. Los sueldos apenas han bajado. Nosotros, en España, hemos apostado por un ajuste distinto. El paro. Lo explican los economistas. Lo explica, por poner un ejemplo, Wilhelm Röpke en La teoría de la economá, editado por Unión Editorial: Tenemos que elegir, o los precios o las colas. Nosotros hemos optado por las colas, es decir, por el paro, en lugar de por los precios, esto es, por ajustar los sueldos.

Pero la crisis es inevitable y tenemos que elegir el modo en que queremos el ajuste. El de los sueldos es duro. Pero es peor el del paro. Para ese quinto de la población activa que quiere trabajar y que no puede, y especialmente para esos dos millones de españoles que llevan más de un año buscando empleo sin éxito, el paro supone en primer lugar una pérdida de ingresos. Derivado de ello puede que la acumulación de deudas sin pagar y problemas económicos mucho mayores. Además, la pérdida de contacto con el mundo laboral, lo que merma la productividad futura. Y lleva a no pocos a perder la confianza en sí mismos como trabajadores. Con ser también duro, una bajada de sueldos no puede compararse al paro.

Y, decíamos, los políticos están empezando a reconocerlo. Un poco tarde, eso sí. Zapatero, que nunca ha entendido la crisis, no quiere salir del poder como el presidente que permitió que se intervenga su país. Y quiere dejar una impronta en la historia que arroje algo de luz en una presidencia claramente fallida. Por eso se ha vuelto a echar en brazos de los llamados agentes sociales, lo que en épocas un poco más cursis se llamaba “fuerzas vivas de la nación”. Versión reducida, eso sí. Patronal y sindicatos.

Zapatero, que es muy amigo de las reuniones secretas/discretas, desde el comienzo de su llegada al poder, mantuvo una reunión a puerta cerrada y sin publicidad el pasado 17 de agosto con Ignacio Fernández Toxo (CCOO), Cándido Méndez (UGT), y Juan Rosell (CEOE), según informa El País. Les pidió un acuerdo para la moderación salarial hasta 2014. Él, que entra de lleno en la definición de “pato cojo”, según la terminología estadounidense, y que hace referencia al que está en el final de su mandato y no tiene poder alguno, ha recuperado un papel de estadista que nunca tuvo. Cuando inició su segunda legislatura, mientras negaba la crisis y criticaba a los que hablában de ella como “antipatriotas”, Zapatero dijo que iba a basar estos cuatro años (que al final serán menos) en “el diálogo social”. Luego las dudas sobre nuestra capacidad de hacer frente a la deuda arrasó todo ello. Especialmente después de las medidas de ajuste anunciadas por Zapatero el 12 de mayo de 2010. Ahora habla de moderación salarial. Incluso el candidato Rubalcaba habla de rebajar sueldos y beneficios como medida anticrisis.

¿Y la oposición? Pues lo que parece que será el futuro gobierno, liderado por Mariano Rajoy, básicamente no dice nada. Habla de las futuras reformas, de las verdaderas reformas. Pero no las detalla, excepción hecha de su propuestas sobre gobierno autonómico y local después de las elecciones de mayo. De hacer una verdadera reforma del mercado de trabajo lo que se obtendría es una rebaja en los sueldos y una caída en el desempleo. Si verdaderamente seguirá ese camino todavía no lo sabemos. Pero no tiene más opciones.

Es decir, que todo indica a un largo período en el que se mantendrán los salarios nominales, y caerán los reales, o un período más corto en el que se bajarán los salarios nominales.
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