17 de septiembre de 2021, 10:24:26
Opinión


Los bienes de Sus Señorías



Recientemente se hacían públicas las declaraciones del patrimonio de diputados y senadores. Habrá quien piense que quizá hubiese un momento más adecuado que el de una precampaña electoral. No es así. En democracia, siempre es bueno tener acceso a determinadas informaciones, siempre y cuando se tomen en la debida consideración; esto es, que no se haga demagogia con quién tiene más o menos.

Hay un reglamento muy claro en ambas Cámaras en lo tocante al régimen de incompatibilidades. Recuérdese que no todos sus miembros, por fortuna, son “políticos profesionales”, sino que hay diputados y senadores con un bagaje profesional, empresarial y patrimonial –¿porqué no?- muy solvente al margen de la política. En base a ello, nada debe extrañar que algunos tengan un patrimonio superior a otros, siempre y cuando lo hayan obtenido de manera legítima. España es un país tremendamente cainita y donde la envidia es el pecado nacional, de ahí que para más de uno resulte muy tentador hacer demagogia a este respecto.

Poco importa el patrimonio de Rubalcaba, Zapatero, Rajoy o Cospedal, siempre y cuando tenga un origen claro y justificado. Es más, la independencia económica y profesional es más una garantía que un defecto. Lo que realmente cuenta son sus actos y propósitos. Para eso se les paga.
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