14 de octubre de 2019, 13:32:15
Sociedad

DEONTOLOGÍA MÉDICA


"Donde hay un buen programa de cuidados paliativos la eutanasia es una anécdota"


La muerte de una mujer en Huelva tras serle retirada la sonda nasogástrica en aplicación de la Ley de Muerte Digna de Andalucía ha reabierto el debate de la atención al final de la vida y la eutanasia. El presidente de la Comisión Central de Deontología Médica, Marcos Gómez Sancho, ha explicado en una entrevista en EL IMPARCIAL que confundir los cuidados paliativos con la eutanasia es estar muy desinformado, ya que "donde hay un buen programa de cuidados paliativos la demanda de eutanasia es una anécdota".


La muerte de una mujer de 91 años en Huelva después de 14 días de haberle sido retirada la sonda nasogástrica en aplicación de la Ley de Muerte Digna de Andalucía ha reabierto el debate de la atención médica al final de la vida y lo que para algunos no es más que una eutanasia encubierta.

El presidente de la Comisión Central de Deontología Médica, Marcos Gómez Sancho, ha explicado en una entrevista en EL IMPARCIAL que “confundir los cuidados paliativos con la eutanasia es un indicativo del grado de desinformación que todavía persiste en la sociedad”, porque, precisamente, “donde hay un buen programa de cuidados paliativos la demanda de eutanasia es una anécdota”.

En este sentido, la Organización Médica Colegial va a poner en marcha un curso gratuito de formación en Cuidados Paliativos ante la creciente demanda social que existe hacia esta atención específica. Y le preguntamos:

¿Por qué se produce este incremento de información y de atención?
Los cuidados paliativos son muy recientes en todo el mundo y en España. Las primares unidades empezaron a finales de los años 80. Entonces, nadie conocía qué eran los cuidados paliativos y la gente estaba acostumbrada a aceptar que cuando un enfermo tenía un cáncer o una enfermedad similar le tocaba morir chillando de dolor, muy desatendido y muy solo.

Co las primeras unidades empezamos a trabajar entonces para que la población se mentalizara de que una persona que tenía una enfermedad incurable y cuyo final se predecía en poco tiempo, tenía los mismos derechos que un enfermo que había sufrido un infarto y se puede curar y que hay que ocuparse de su bienestar y desarrollar esta modalidad asistencial. Con el paso del tiempo, la gente va conociendo qué son los cuidados paliativos y van exigiendo que cuando tienen un familiar de estas características sea atendido con la misma premura y diligencia que si estuviera con cualquier otro tipo de enfermedad.

¿Qué es concretamente lo que más demandan los pacientes y los familiares de los pacientes?
En primer lugar, que les escuchen, que les atiendan y que se preocupen por sus problemas y que intenten dar una respuesta a sus necesidades, que son múltiples. Por eso tienen que ser atendidos en la esfera física, es decir, con un control escrupuloso de los síntomas, pero también problemas de la esfera psicológica, social, emocional o espiritual. Por eso, esta tarea se lleva a cabo a través de equipos interdisciplinarios, liderados por un médico, pero codo con codo con trabajadores sociales, psicólogos, enfermeros y voluntarios. Los pacientes piden su bienestar y éste no es solamente que le quiten el dolor, también en el resto de esferas del ser humano.

También piden, la mayoría de las veces, ser atendidos en su casa. Algo muy humano y muy normal, ya que, además, son enfermos ya diagnosticados que, por desgracia, son incurables y por tanto no tienen mucho que hacer en un hospital. Por eso, la mayoría quieren terminar sus días en paz en su casa, en su entorno, con sus seres queridos y con sus cosas cerca sin la disciplina carcelaria de un hospital. Y si a esto le añadimos que es muchísimo más barato, una de las cosas que proponemos siempre es dinamizar y potenciar la asistencia domiciliaria, formación en los médicos de Atención Primaria y equipos de soporte específicos para intentar que el enfermo puede acabar sus días en su casa.

En el campo deontológico, hay ahora un debate abierto con declaraciones como las del candidato a la Presidencia, Alfredo Pérez Rubalcaba, en las que aseguraba que si llegaba al Gobierno, la primera ley que aprobaría sería la de la Muerte Digna. ¿Ha cambiado mucho la sociedad en su forma de entender las cuestiones relacionadas con el final de la vida?
Ha cambiado mucho. Los ciudadanos están mucho más mentalizados. Saben que existe esta posibilidad y la exigen. Esa educación perversa que hemos sufrido de que el dolor era bueno está cambiando. El dolor será bueno para el que quiera, pero nadie tiene derecho a imponérselo a los demás. Por lo general, el dolor humilla, anula a la persona y su alivio es una obligación de los médicos y un derecho de los ciudadanos.

PIE DE FOTOHan cambiado las formas de entender el final de la vida porque la gente sabe que tienen derecho a que les ayuden, a que no les abandonen, como pasaba antaño, y ya saben que existe una modalidad asistencial, la medicina paliativa, que es, y lo digo por experiencia propia, el servicio mejor valorado por los ciudadanos. La buena atención en ese momento, que es cuando lo peor lo está pasando el paciente, tiene un impacto muy positivo, y esto la sociedad lo va conociendo poco a poco.

Hay quien piensa que hablar de determinados cuidados paliativos es hablar de una eutanasia encubierta…
Confundir los cuidados paliativos con la eutanasia es un indicativo del grado de desinformación que todavía persiste en la sociedad, porque, precisamente, donde hay un buen programa de cuidados paliativos la demanda de eutanasia es una anécdota, no existe. Quien está pidiendo que acaben con él, generalmente, entre líneas, lo que está pidiendo es que no se le considere muerto antes de morir, que no le abandonen, que se ocupen de él. Y cuando se lo das, dejan de pedir otro tipo de iniciativas porque nadie se quiere morir. Esa es la realidad de la vida.

Recientemente ha muerto una mujer de 91 años en Huelva tras serle retirada la sonda nasogástrica en aplicación de la Ley de Muerte Digna de Andalucía, ¿qué opina el presidente de de la Comisión Central de Deontología Médica?

Es muy difícil opinar de un caso sin conocer los detalles específicos. Siempre decimos los médicos que todos los casos son diferentes y en estas circunstancias más diferentes todavía. Es decir, lo que en un enfermo puede ser ética y deontológicamente aceptable, en otro no lo sería. De este caso sólo conocemos lo que se ha publicado en los periódicos y eso es absolutamente insuficiente como para emitir un juicio ni a favor ni en contra.

A este respecto, ¿qué le parece que no se tengan los mismos derechos en Huelva que en Pontevedra o Barcelona?
Esa ley andaluza, igual que la que se está gestionando en el Parlamento, que no va a dar tiempo a terminarse en esta legislatura, nos parece en general bien porque está bien que se recoja en una ley todo lo relacionado con el final de la vida, pero en puridad no sería necesario porque la mayor parte de los temas que recogen estas leyes ya están recogidos en otras leyes. Es el caso del testamento vital, que existe desde hace muchos años o el encarnizamiento terapéutico, la obstinación terapéutica, que está igualmente reconocido.

Es decir, ahora mismo cualquier ciudadano de España tiene los mismos derechos, aunque no tengan una ley específica sobre ellos. Pero, por ejemplo, la ley andaluza recoge que el enfermo sea atendido en una habitación individual. Esto es importante y no está vigente en otras comunidades. Por eso digo que está bien que se hagan estas leyes, que se recojan estos detalles y, sobre todo, que se cumplan después, porque la misma ley andaluza dice que el paciente tiene derecho a morir en su casa, pero para eso hace falta poner recursos, esto es, dinero.

PIE DE FOTODesde el punto de vista deontológico, ¿para un profesional, puede haber barreras entre cuidados paliativos y su ética?
No, ninguna. Esto es una especialidad y absolutamente todo lo que se hace en una unidad de cuidados paliativos es estricta y escrupulosamente ético, deontológico y legal. Es decir, no hay la más mínima posibilidad de confundir una cosa con otra. Este es, además, uno de los objetivos de los profesionales que nos dedicamos a esto, clarificar al ciudadano que no tiene nada que ver la eutanasia y los cuidados paliativos. Son, incluso, antagónicos.

Código Deontológico, ¿qué sucede si un profesional no lo cumple?
Dependiendo de la falta que haya cometido, las comisiones de deontología de cada colegio de la provincia, analiza el caso y se pone en marcha un expediente que acaba con una especie de juicio deontológico. Dependiendo de la gravedad de los que se haya hecho se pone un castigo siempre ejemplar y más o menos apropiado. Como cualquier falta que se cumple contra cualquier código.

Pero el hecho de los médicos tengan la obligación de cumplir el Código Deontológico es el argumento más importante para exigir la colegiación universal. No puede permitirse que haya un médico viendo enfermos y que no tenga la obligación de obedecer a este código.

Sobre la Objeción de Conciencia, teóricamente, ningún servicio médico puede encontrarse alterado o perjudicado por este motivo, ¿es así?
Esto ha surgido principalmente a raíz del aborto y es precisamente uno de los muchos aspectos positivos e innovadores del nuevo código deontológico: por primera vez se recoge este derecho a la objeción de conciencia. No debemos de olvidar que hace sólo dos años, el ministro de Justicia dijo bien alto que jamás existiría en España el derecho a la objeción de conciencia. Claro, la respuesta, tanto de la Comisión Deontológica como de la propia Organización Médica Colegial, fue inmediata y contundente y se dio marcha atrás.

En este momento donde más se puede y se debe aplicar es en la situación del aborto. Hoy, las personas que llevan a cabo esta cirugía de interrupción del embarazo pueden perfectamente aducir objeción de conciencia e informar a su jefe de servicio, que es quien tiene que repartir las tareas asistenciales y saber qué ginecólogos de ese servicio prestan esta atención y los que no. Luego, la objeción de conciencia no puede ni debe ser un premio ni un castigo para el médico objetor.

Es decir, creemos que hay que saber armonizar, y es posible, el derecho de las mujeres que le otorga una ley a interrumpir su embarazo con el derecho sagrado de un médico a objetar.

¿Puede haber problemas con un médico objetor en casos de urgencia?
En este caso surgen problemas con testigos de Jehová que rechazan la trasfusión de sangre o con huelgas de hambre, sobre todo si el paciente está en prisión. Aquí se pueden generar situaciones éticas que requieren una reflexión profunda. En el caso de los testigos de Jehová, si el enfermo es adulto se debe respetar. El problema se presenta cuando el enfermo es un menor. En este caso el médico termina pidiendo la intervención de un fiscal de menores y es relevante el hecho de que la decisión legal no siempre es la misma.

En el caso del aborto, algunas veces también se ha confundido un aborto urgente, porque hay una mujer sangrando, pero no siempre es provocado, puede ser espontáneo y estar la enferma con una hemorragia importante. Por supuesto que hay que tratarla y no cabe objeción de conciencia. Entonces, hay que atender no sólo porque sea urgente, sino porque no es un aborto provocado.
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