25 de mayo de 2020, 23:25:53
Opinión


Cataluña y el estado de bienestar



El Gobierno de Artur Mas anunciaba ayer que dejaba en suspenso durante dos meses el pago a residencias geriátricas y de discapacitados por falta de liquidez y que recortaría la paga extra de los trabajadores de la sanidad pública en casi un 40 por ciento. La Generalidad aduce que estas medidas son imprescindibles, a la vista de la ruinosa herencia económica que ha dejado el Tripartito. Y puede que tenga parte de razón, aunque no toda.

Es un hecho que durante la etapa de Montilla al frente del gobierno autonómico, el despilfarro fue la nota predominante; y de aquellos polvos vienen ahora estos lodos. Por otro lado, no toda la herencia de PSC y Esquerra era aprovechable, al menos, a efectos de paliar la enorme deuda de la Generalidad. ¿Qué sentido tiene mantener las “embajadas catalanas” en el extranjero? ¿Cumplen acaso algún cometido que no sea el estrictamente propagandístico? ¿Es de recibo –económico, además de un desafuero político- mantener en nómina a un abultado número de sujetos cuyo único cometido es recorrer establecimientos comerciales para chivarse de quien no rotule todo en catalán? ¿Cuál es la utilidad de las “veguerías”? ¿Cuánto tiene que pagar el contribuyente catalán a las distribuidoras por el doblaje de las películas en catalán?

Si Mas quisiera, hay de donde recortar, sin necesidad de tocar ni las prestaciones sanitarias de los catalanes ni los bolsillos de sus facultativos. Basta con utilizar el sentido común.
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