10 de diciembre de 2019, 23:07:37
Opinion


El discurso de Pachi López



Ayer se celebraba en el parlamento autonómico vasco un pleno en el que el lehendakari pasaba revista a los asuntos más relevantes de la agenda política. Como no podía ser de otra manera en los tiempos que corren, habló de recortes, pero para decir que él no los hará. Algo sumamente llamativo, toda vez que para reducir el déficit público se antoja imprescindible podar algunas partidas presupuestarias; no hay otra manera. Cosa distinta es que el señor López se aferre al mismo guión -seguido por Rubalcaba y otros muchos socialistas-, a tenor del cual es la derecha quien recorta derechos, y el PSOE quien los mantiene.

Ocurre justo lo contrario. No hay mayor política social que la creación de empleo, y ha herencia de José Luis Rodríguez Zapatero es palmaria: casi cinco millones de parados. Además, su Gobierno ha sido el primero en congelar las pensiones y rebajar el sueldo a los funcionarios, aspectos éstos por los que los líderes socialistas parecen pasar de puntillas, Pachi López incluido.

Pero lo más discutible es que Pachi López se permitió ayer el lujo de quebrar lo que ha sido uno de los pilares básicos de la lucha antiterrorista, cual es el de la política penitenciaria. Cuando en tiempos de Antoni Asunción se puso en marcha la dispersión de presos etarras, el golpe para la banda fue considerable. Esa ha sido una herramienta que se ha demostrado fundamental a lo largo de todos estos años. Y una herramienta legal, conviene recordarlo. El reagrupamiento de presos de ETA viene siendo una constante en las reivindicaciones nacionalistas, del PNV a Batasuna. Ahora es el lehendakari quien se adhiere a esta tesis. Cuando ETA entregue las armas y se disuelva será el momento de hablar sobre ello, pero no antes. Y Pachi López debería saberlo mejor que nadie.

Con todo, lo peor es la machacona insistencia de demasiados dirigentes socialistas en una política nacionalista, pensando –muy equivocadamente- que su misión y oportunidad consiste en atraer el voto nacionalista. Aparte de ser un contrasentido ideológico, esa estrategia nunca ha funcionado. Fue un desastre en Galicia y ha sido una catástrofe en Cataluña. En el País Vasco, por el contrario, lo que ha funcionado ha sido la oposición frente a los nacionalistas –y el acuerdo con el Partido Popular. Por eso gobierna el señor López.


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